Editorial

El refugio no es para todxs en México

A pesar de que México ha tomado la responsabilidad de recibir a personas refugiadas de Afganistán, el gobierno olvida que sus propias políticas migratorias han mantenido a raya a miles provenientes de Centroamérica en los últimos años, a pesar de que buscan lo mismo: volver a empezar

por Editorial

Fue esta semana en la que el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, publicó desde sus redes sociales que México recibía a las primeras solicitantes de asilo provenientes de Afganistán dada la crisis social y política que tiene inmerso al país en la incertidumbre. Este hecho por sí solo es una muestra de solidaridad internacional con las personas desplazadas a causa de conflictos que ponen en riesgo sus derechos y vidas; es decir, es un acto de responsabilidad con las personas refugiadas.

De acuerdo con Amnistía Internacional: “Una persona refugiada es alguien que ha tenido que huir de su propio país porque allí corre peligro de sufrir violaciones graves de derechos humanos y persecución. Los riesgos para su seguridad y su vida eran tan grandes que pensó que no tenía más opción que marcharse y buscar seguridad fuera de su país porque el gobierno de su propio país no podía o no quería protegerla de esos peligros. Las personas refugiadas tienen derecho a recibir protección internacional”.

En este sentido, el gobierno mexicano ha tomado cartas en el asunto, dando lugar a personas que tuvieron que huir de Afganistán para salvaguardar sus vidas. Hasta el día de ayer, se reportaba el arribo de 124 personas solicitantes de asilo en México provenientes de este territorio en conflicto.

Sin embargo, la crisis de las personas refugiadas alrededor del mundo es más extensa y compleja. Y México, para bien o para mal, al ser un país de tránsito, recibe año con año a miles de personas provenientes predominantemente de Centroamérica que buscan iniciar una nueva vida en el país.

Varias y varios usuarios en Twitter respondieron al canciller criticando esta situación

Y es que no se trata de predominar a unas personas refugiadas por otras, es entender que si México de verdad quiere ser una país receptor de quienes han huido de sus países, debería de tener en cuenta que su política migratoria ha sido (al menos en los últimos años) agresiva y poco empática con este sector. Tan solo a inicios del gobierno de López Obrador, el país ya había expulsado a más de 40 mil personas.

Foto de Guduru Ajay bhargav en Pexels.com

Por otro lado, México sigue siendo presionado por la agenda de los Estados Unidos (más allá de que sea demócrata o republicana). La organización Médicos Sin Fronteras ha hecho un llamado para visibilizar estas imposiciones:

Las políticas iniciadas por los Estados Unidos -y que México ha implementado- , como el Protocolo de Protección a Migrantes (MPP) o ‘Quédate en México’ (Remain in México), mediante el cual los solicitantes de asilo que llegan a la frontera de Estados Unidos y México, son retornados a México mientras esperan una resolución a su proceso de asilo, dejándolos atrapados y atrapadas en condiciones extremadamente vulnerables en ciudades peligrosas.

Al final, quienes terminan perdiendo, como siempre, son las personas más vulneradas. Mientras la cúpula de La Casa Blanca mantenga la misma línea de acción y las políticas migratorias del gobierno mexicano para mantener a raya a las personas refugiadas que cruzan por la frontera sur sigan, la crisis refugiada para México seguirá siendo un problema invisible.

Fotografía de portada: Ahmed akacha en Pexels.com

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