Cultura y Arte

Cuestionando el salón de clases

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Tenemos romantizado que la educación es la clave, pero creo que es mejor empezar a nombrarlo como “aprendizaje”. Hay que habilitar la autogestión en medios digitales. ¿Hacen falta más maestros y maestras? Creo que no, todos podemos serlo, Pablo Freire decía que en el diálogo nos liberamos. Es por esto que esa relación de poder maestr@-aula se tiene que romper

por Ixchel Padilla/@ixchelps

La experiencia en los salones de clase es tan diversa que cada estudiante tiene la posibilidad de tener diferentes experiencias en el mismo espacio. Es más que claro que no solo es un problemas de las aulas, docentes o el sistema educativo; la educación se coloca entre la complejidad de la sociedad. Esta no es un reflejo de la sociedad, es su construcción.

Ante esto, el trabajo docente en los últimos años se ha cuestionado desde el feminismo y las diferentes teorías y diálogos, donde se dan los enfoques del acompañamiento de la infancia, del pensar desde la diferencia y del combate contra las violencias simbólicas.

El trabajo desde la Innovación Educativa y la Pedagogía es un campo fértil para el diálogo y la convergencia de esfuerzos con respecto a esta problemática. Viridiana Ortega, Licenciada en Innovaciones Educativas, en el marco de los recientes diálogos por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, nos platicó sobre las diferentes perspectivas desde las que ella se aproxima a los obstáculos y circunstancias de la educación, lo cuales cifra en su experiencia en consultoría y como profesora de preescolar.

¿Cómo te posicionas en tu práctica con respecto a las diferencias que comúnmente se hacen entre niños y niñas?

La carrera nos da habilidades en cuanto a pensamiento crítico y el cómo cuestionarnos, a ser muy cuidadosas porque la educación es un tema muy poderoso e importa mucho la intención que le des, puede ser muy controlador o muy liberador. Yo como educadora no voy a llegar contigo, mente vacía a llenarte de conocimiento, es más un aprender en conjunto.

A pesar de que tienen 3 años de edad [las infancias], aprenden y te enseñan. Es recíproco y siempre en conjunto, sin importar la edad. Hoy te puedo decir que soy feminista, porque antes me costaba mucho, empecé a empaparme justo a raíz de la pandemia. Yo tenía mucho ruido como educadora, porque las niñas y niños también pasan por violencias. Como educadores sí tenemos que manejar una perspectiva de género; y a partir de esta experiencia de dar clase en preescolar me hizo cuestionarme muchísimo.

¿El ser mujer atraviesa o cambia tu práctica?

Existe este estereotipo de que esta carrera es de mujeres. Me han llegado a decir <<que bonita carrera para ser mujer, qué bonita carrera si quieres tener hijos>>, y sí dices “chale”, y duele. Hay una carga interesante ahí, también no hay docentes para edades preescolares. Entiendo que hay pruebas de los peligros, ya que esta el antecedente de casos de pedofilia. Cuando hice mis prácticas vi que en Finlandia había maestros hombres en preescolar, dije “qué chistoso porque en México no hay”.

Como Miss de preescolar me llamó mucho la atención que las partes del cuerpo cuando las nombramos no nombramos la parte del tronco; se lo comenté a mi psicóloga el cómo no hablamos de eso si un niño puede nombrar las partes del cuerpo, <<este es un  pene, esta es una vulva>>, nos puede señalar mejor cuando alguien ejerce agresión hacia ellas y ellos.

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¿Consideras que el feminismo es parte de la educación y la pedagogía? ¿Desde dónde lo observas?

Empecé a leer a Bell Hooke, que habla de esta crianza feminista y Chimamanda Ngozi Adichie, que nos habla de estar consciente de las pequeñas cosas, por eso creo que como educadoras y educadores hay que estar en constante reflexión. Creo que hay una violencia patriarcal que es hacia niños y niñas.

Tenía cuatro estudiantes, estábamos aprendiendo a nombrar los colores. Tenían 3 años, y había una niña en especial que me decía “Miss Viri, es que el rosa es de niñas”, y yo me preguntaba el cómo era posible. Le dije que a mí me gustaba el azul y que Miss Viri no era un niño, y que “el rosa es solo un color”. Hay una carga fuerte también en los juguetes.

En los festivales me tocó que se me caía un niño y llegaba el papá a decirle “pero no vas a llorar campeón” y tenía que decirle que <<cómo de que no>>, que las niñas lloran, los niños lloran, y Miss Viri llora, usted llora, cómo de que no va a poder llorar, cuando es algo sanador. Es impresionante a los tres años con lo que van cargando. Cuando hice observación notamos que, por ejemplo, en secundaria la maestra le daba más la palabra a niños cuando hacía preguntas de matemáticas que a las niñas.

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Retomo a Bell Hooks, porque reconocer esto es identificarnos a nosotras como violentas; hay que cuestionarlos. Y es un proceso doloroso, pero hay que nombrarlo. Por ejemplo, la violencia de que a las niñas les pongan falda, y entonces dejamos de jugar fútbol. Es en las sutilezas donde está el cambio.

En cada contexto escolar hay diversidad, habrá que pensar que hay diversidad de historias. Se pelea por una educación personalizada pero es algo muy difícil. El ser maestra en la práctica me dio empatía porque sí esta difícil. Se presta más atención al cumplir, no de mala calidad, pero sí enfocada en lo que tienes que cumplir como docente en lugar de ver lo que sucede en el aula. Los que hacen la diferencia son los maestros con vocación. Ahora que salí a laborar me di cuenta de que muchos ponen escuelas porque deja dinero; como educadora, esto doloroso, al final estás jugando con el aprendizaje.

Pensando en la misma línea, ¿cómo lidian con los patrones culturales? Por ejemplo, ¿cómo se aproximan a la educación sexual  o la deserción escolar?

Desde el sistema educativo creo que es importante la parte de la educación socioemocional, pensarnos como personas que sentimos da mucha apertura a que esto no se convierta en violencias más fuertes.

Yo creo en implementar una educación sexual que sea diversa, abierta, cómoda y de confianza. Hay que irnos contra la vergüenza, no tenemos que avergonzarnos porque son nuestros cuerpos. El tema de la identidad es importante porque en los libros reforzamos el que la niña tiene un vestido rosa, en preescolar y secundaria la identidad se refuerza mucho. Ambas edades están aprendiendo a poner límites: los de dos y tres años pican los mismos botones que los de secundaria.

Lo de la deserción escolar es un tema difícil, me contó Katy, quien es trabajadora doméstica, que sus hijas se salieron de la escuela porque ahora son mamás y son más chicas que nosotras; esa es la realidad de miles de niñas en México.

La parte de aprender o actualizar los directivos y maestros desde la perspectiva de género puede sanar nuestras heridas, mismas que vamos cargando colectiva e individualmente. Al final todos estamos bajo este sistema violento que está ejerciendo heridas. Digo que lo ideal sería atender derechos humanos y cuestionarnos, que provenga desde la autocrítica.

En otro contexto escuché esta pregunta y me gustaría saber qué opinas al respecto, ¿Si pudieras cambiar todo del sistema educativo qué no cambiarias y qué sí?

Es difícil. Que exista un sistema educativo gratuito porque es un derecho y es necesario el acceso. El plan de estudios por competencias que se implementó en 2011 fue muy bueno, sobretodo en la cuestión socioemocional; hay libros de la SEP que son muy buenos.

Cambiaría el peso que se le da a las calificaciones, me interesa más los cambios que vieron en su entorno para mejorar, más hacia la aplicación que al cumplimiento de requisitos. El tema de evaluaciones es difícil, como educadoras y educadores más que prestar atención a las calificaciones creo que es más importante la retroalimentación clara, honesta, constructiva y crítica.

Por último ¿Consideras que hacen falta docentes en México?

Yo creo que todo va a cambiar con la pandemia, ya nos dimos cuenta que el Homeschooling como alternativa de aprendizaje es una opción. Ya nos dimos cuenta que el aprender es algo gratis, incluso el aprender desde nuestra experiencia, lo que miden en contenido escolar es parte de la diversidad de aprendizajes.

El sistema debe estar para poder elegir, pero no hay un camino trazado. La pandemia nos dio apertura en perspectivas de que no solo hay un camino, pero como gobierno sí debes dar una base para que puedas escoger tu camino. Tenemos romantizado que la educación es la clave, pero creo que es mejor empezar a nombrarlo como aprendizaje. Habilitar la autogestión en medios digitales. ¿Hacen falta más maestros y maestras? Creo que no, todos podemos serlo, Pablo Freire decía que en el diálogo nos liberamos. Esa relación de poder maestr@-aula se tiene que romper.

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