Cultura y Arte

Giros en el mar

por Ricardo Sierra

Mientras fui escribiendo esta columna de Lú Bulos, no pude evitar estar pensando constantemente en el mar, en las olas, en la cadencia, en ese ir y venir de sus frases, de sus ideas, de sus conceptos sobre la música y la vida, sobre la poesía que trae muy dentro traducida en notas, canciones, colores y matices.

Lú nació en el estado de San Luis Potosí, pero la mayor parte de su vida la ha pasado en Pachuca, Hidalgo; cursó la Licenciatura en Música en la Universidad de las Américas Puebla, en donde se enfocó en el piano:

“Lo aprendí por curiosidad, surgió entre nosotros una conexión muy fuerte, es una extensión más de mi cuerpo, haciéndome sentir libre al tocarlo, suelta, relajada; cuando lo toco es como si estuviera bailando, muy natural…”

Lú Bulos

Uno de los referentes que le ayudó a decidirse a cantar, fue el ejemplo de la cantante mexicana Natalia Lafourcade. Lú me recuerda mucho a Natalia: “Gracias a ella me atreví a explorar mi voz…”. Su voz es suave, melosa, con unos timbres claros, ensoñadora, que ambienta todo el espacio y conmueve hasta lo más profundo, transportada como el agua, con un ritmo que te recuerda el oleaje de una playa cercana, marea, ola rozando la orilla.

Empezó a componer sus propias canciones en el 2016, siendo la primera vez que las interpretó ante un público en el 2017: “Empecé tocando covers en cafés en Pachuca, en eventos con otros cantautores compartiendo nuestras canciones; sigo haciendo esto porque me levanta mucho el ánimo, sabiendo que me escuchan y comparten su energía conmigo”. Su voz provoca un diálogo entre ambas partes: la que expresa y se expande, y los que escuchan y contemplan. Se juega, se ríe, se llora, se siente, se invita a que nos envolvamos todos en su canto.

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Lo que hace Lú, lo que nos va narrando sobre la interacción entre ella y el público, es algo parecido a lo que sucede en los rituales: hay un compromiso con los otros, una serie de pasos que te provocan algo y te convocan a estar ahí, participando, haciendo acto de presencia; la gente está ahí no solamente para escuchar lo que se tiene que decir, racionalizándolo todo, sino también para compartir sentires y energías, gozar y dejarse llevar, por un momento, hacia un espacio determinado por la imaginación de la cantautora, su propio territorio, mares, universos.

¿Cuándo fue que a Lú Bulos se le revelaron todas estas cosas? Ella nos cuenta que estando en el teatro de Puro Drama, en Puebla, la conexión que encontró con el público fue tan abierta y tan fuerte, que se sintió plena, flotando como en una nebulosa creada por todos, interactuando letra y sentimiento, luces y sonrisas, intenciones y sentimientos.

“Decía alguna frase y ellos la repetían, pasaba algo chistoso y todos nos reíamos volviéndonos cómplices de algo, no sé qué era, pero me hacía sentir llena…”

Las dudas también han asaltado la carrera de Lú Bulos. En algunas ocasiones, cuando los asientos se quedan vacíos o hay una resistencia a pagar los esfuerzos de su trabajo y el de sus compañeros, ella se cuestiona: “¿Valdrá la pena seguir?”. Con gran valor y determinación, sin dejar de sentir la temblorina por todo el cuerpo, con la guitarra en mano o las yemas de los dedos en el teclado, ella canta:

Y en la tranquilidad cantar
 Observar el universo brillar
 Perderme en su inmensidad… 

Fogara” fue la primera canción que subió a plataformas digitales; la primera que le fue abriendo puertas. Junto con su otra composición titulada “El Mar”, Lú Bulos nos vislumbra el significado que para ella tiene este gran elemento de la naturaleza:

“… paz y tranquilidad, se ha vuelto surreal; me remite a una especie de limbo, espacio de mi mente donde puedo quedarme por un tiempo y reflexionar, sobre todo para escribir, para sentirme bien… el mar es la dualidad, peligroso y agresivo y, al mismo tiempo, muy bonito y tranquilo… de chiquita me daba miedo meterme al mar, además que le tengo pavor a las mantarrayas… ahora puedo quedarme horas, haciéndome pasita… ”

Lú bulos

Otras canciones como “Noche estrellada”, “Limbo” o “Atardecer”, forman parte de este universo repleto de constelaciones que nos abre la ventana para recibir, por un instante, una brisa de calma, olvidando el caos diario de este mundo que parece no tener frenos, que parece caer a un abismo sin fondo.

Ahora en el encierro escuché, con más tranquilidad sus canciones y, entonces, nos buscamos por algún proyecto en común y encontramos coincidencias, caminos parecidos y sensibilidades que congenian. Resultado de esto fueron nuestras presentaciones digitales tituladas “Encuentro entre líneas” mezclando música y poesía.

La obra de Lú Bulos tiene potencia, es honesta y sencilla; al escucharla, como un murmullo marino, sé que todo estará bien; las olas de su voz acarician la orilla; sin duda alguna, una artista que hay que conocer.

Y quizá
 Te vuelva a encontrar
 Y quizá
 La vida un giro da 

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