Economía

¿El sector privado tendrá acceso a la vacuna? No, responde Gatell

por Etienne Ricárdez

Durante el programa Así las cosas de W Radio, conducido por Gabriela Warkentin y Javier Risco, se le preguntó directamente a Hugo López-Gatell lo siguiente: “¿Se va a poder conseguir en privado la vacuna? ¿El sector privado tendrá acceso a la vacuna? ¿Nos la podremos poner antes del mes que nos toca?” A lo que muy tranquilamente el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud respondió: “Qué bueno que hacen esa pregunta. La respuesta es muy clara y muy contundente. La respuesta es no […] no podemos tener en esta situación un mercado privado abierto”.

Pero, ¿por qué no? Los argumentos del libre mercado y los contraargumentos que salen de la izquierda son muy claros. Sin embargo, cualquier argumento que se ponga sobre la mesa debe de ser contextualizado y pensado tomando en cuenta una cosa muy simple: estamos en México.

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Lejos de apuntar el argumento básico de la derecha que dice el ya conocido: “lo que tengo me lo he ganado trabajando” y “es mi dinero, yo puedo hacer con él lo que quiera”, me gustaría apuntar el argumento más sólido que tiene la derecha para quejarse de la decisión de Gatell. Así que, gente de derecha, tomen nota:

Implementar un sistema de mercado para asignar las vacunas del COVID-19 desahogaría costos tanto logísticos como operativos para el Estado. Si un privado tiene la facultad de comprar y vender las vacunas, ¿por qué no dejarlo? El Estado tendría menos gente que vacunar, clínicas más vacías y el objetivo de vacunación se lograría antes de lo esperado.

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Sí, pero no. Recordemos lo que comentaba: estamos en México y, además, recordemos dos frases muy de economistas: “fallas de mercado” y “buenas intenciones y malos resultados”. No voy a profundizar en qué es cada una, mejor lo explicaré con una breve historia hipotética. Gente de izquierda, tomen nota:

Imaginemos que un empresario logra importar la vacuna y la empieza a vender. Somos mexicanos y no va a faltar la persona que se aproveche de la psicosis, escasez y vea la oportunidad perfecta para cobrar precios estratosféricos por la vacuna. Además (recordando que vivimos en el país de las maravillas), no faltará quien la falsifique. La vigilancia que supone la regulación, representaría costos al Estado.

Ahora, dejando de lado los problemas directos que supone un mecanismo de mercado, pensemos en el problema indirecto, aquel que, a simple vista, no se visualiza y, desde mi humilde opinión, sería el que provoque problemas más graves a largo plazo.

Dejar que las personas más adineradas o privilegiadas se vacunen primero, solo porque pueden pagar la dosis, perpetuaría las desigualdades del país en el que vivimos. Simple y sencillamente porque los problemas que ha supuesto el virus se esfumarían para ellos. Las clases presenciales regresarían, igual el moverse en transporte público, el trabajo o la búsqueda de trabajo podría volver a ser presencial sin ningún riesgo. Eso y, agregando el estigma que podría suponer el “no tener la vacuna” harían que las personas más desaventajadas pierdan (aún más) la posibilidad de avanzar de manera acelerada en este juego llamado “vida”.

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¿Hizo bien el gobierno en controlar la administración de la vacuna? Yo digo que sí…

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