Cultura y Arte

La adopción; una forma de incluir a los hombres en la crianza.

Ana Cecilia Parrodi

La maternidad desde el ámbito social y cultural casi siempre ha recaído en la mujer. Ella es la que tiene la responsabilidad de criar, no solo a sus hij@s, sino a toda la comunidad (en realidad, a toda la nación).

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Cuando se habla de formar una familia y tener hij@s, en su mayoría son mujeres las que planean y desean abiertamente formar un núcleo familiar. ¿Y los hombres? Los hombres casi nunca expresan su punto de vista sobre la crianza. En un país donde, de acuerdo al INEGI, 33 de cada 100 mujeres es madre soltera, nos hace pensar que los hombres no forman parte de la crianza[1].

¿Pero será que en realidad los hombres no están interesados? En un estudio del Reino Unido acerca de la adopción y familia se encontró que ambos, hombres y mujeres, están interesados por igual en tener hijos, adoptarlos y criarlos, pero los hombres no lo expresan abiertamente.[2] Culturalmente los hombres no hablan de la crianza, pues los hace ver menos masculinos, tampoco opinan o hablan de las mejores formas de ejercer la paternidad. Ellos, en muchas culturas, siguen siendo “los proveedores del hogar” y “los que tienen que ser fuertes”. Esto limita que hablen de sus emociones o pensamientos al respecto.

¿Y los hombres? Los hombres casi nunca expresan su punto de vista sobre la crianza

Tenemos que empezar a reconocer que el género no define el deseo de criar. Evidentemente los hombres no van a poder sentir lo mismo que las mujeres cuando se embarazan, pero eso no significa que no puedan entender por lo que una mujer está pasando, y tampoco quiere decir que no puedan expresar sus emociones y sentimientos hacia la paternidad y la crianza.

En el embarazo se ha visto en algunos estudios realizados en hombres del Reino Unido y Chile, que los hombres se sienten como personajes secundarios.[3] Pues todo el proceso se lleva a cabo en el cuerpo de la mujer. Los hombres siguen teniendo que ser los fuertes de la relación cuando las que sufren en realidad son las mujeres, ya sea cuando se tiene un hijo o se pierde o no se pude llegar a tener uno.

En algunas entrevistas realizadas a 30 hombres, se encontró que ellos se sienten marginados o aislados en los procesos reproductivos en pareja. Ya sea en la reproducción sexual o asistida. Se ha visto también que los hombres no pueden tomar un papel activo en la reproducción ya que sienten que no pueden cuestionar o dar una opinión diferente de su pareja. Es decir que, cuando ellos hablan de su dolor y sus sentimientos, sienten que sus parejas sufren más por sufrir físicamente y que su dolor y sus emociones no son válidas. En la crianza, el hombre siempre se pone en un rol secundario.[4]

Los hombres, cuando saben que son infértiles, sienten su masculinidad en peligro, pues un signo de virilidad es poder procrear. Por lo que el hombre empieza a actuar de forma más exagerada en cuanto a su heteronormatividad, cayendo en los roles estereotípicos masculinos. Ellos recurren a estos actos ya que sienten que tienen que ser fuertes para sus parejas. Muchas veces hacemos de lado la opinión de los hombres en cuanto a la infertilidad. Al no poder expresar sus emociones de tristeza, porque al final ser diagnosticado infértil para muchas personas puede ser algo triste, se empiezan a tener actitudes masculinas típicas para no perder esa virilidad. La paternidad es también un camino hacia la vida adulta del hombre que prueba su masculinidad y su heterosexualidad.

Al final el hombre tiene que redefinir lo que es ser “hombre”, abandonando los roles tradicionales de genero para poder redefinir su estatus y entender que la infertilidad no te hace una persona incompleta.

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La adopción es más incluyente para el hombre, pues para poder adoptar ambos tienen que tomar decisiones para poder ser padres adoptivos. En la adopción ninguno de los dos tendrá cambios físicos en el cuerpo y ambos estarán viviendo y lidiando con el mismo proceso. A comparación del embarazo, en el cual sólo la mujer es la que tendrá los cambios físicos y psicológicos.  En el caso de los hombres cuando su pareja está embarazada ellos imaginan al bebé, pero no lo pueden sentir, está en su imaginario hasta que nace. En la adopción los dos tienen en su imaginario a un bebé que no conocen y jamás han sentido.

En entrevistas hechas a hombres que estaban en proceso de adopción, o ya habían adoptado, ellos cuentan que el proceso de adopción es un lugar en donde ellos pueden participar en la toma de decisiones.[5] En algunos casos fueron los hombres los que tomaron la iniciativa de investigar todo el proceso de adopción. Tomando así un rol importante en la crianza. Ellos saben que el cuerpo de la mujer no es la parte central en las adopciones. Al no ser biológica la adopción pone al hombre y a la mujer en igualdad de condiciones.

Podemos empezar a pensar en la adopción desde un punto incluyente para ambos, en donde la toma de decisiones es de los dos. La adopción es una opción en donde el hombre puede tomar las riendas de una paternidad responsable e incluyente. La adopción nos da la oportunidad de que la relación de pareja sea más equitativa en la crianza de los hij@s.

Para los hombres el nacer de un hij@ o la adopción de un@ es muy similar, pues en ambos esperan a su hij@, lo conocen y aprenden a quererlo. Para ellos un bebé que está en el vientre de la madre y uno que está en proceso de adopción es lo mismo, en uno esperan 9 meses y en el otro relativamente más. Se ha visto que en la adopción los hombres dejan atrás su masculinidad dominante lo cual nos hace creer que pueden emerger nuevas formas de masculinidad y paternidad. Pues dejan ataras su narrativa de hombres protectores y abren espacio para compartir sus emociones.[6]

Los hombres siempre adoptan es una frase importante para poder cambiar la forma en la que vemos las adopciones y la crianza por parte de los hombres. Los hij@s nunca estuvieron dentro de ellos, y los padres conocieron a sus hij@s después de un tiempo y se fueron enamorando poco apoco de ellos. Los hombres tienen que construir una relación con el hij@ siendo biológico o no.  La adopción es una opción igualitaria en el proceso de crianza, un lugar en donde el hombre se puede sentir incluido. Muchas veces ponemos nuestro dolor primero que el de otros y como hemos visto los hombres no expresan sus emociones y su dolor. Por lo que se necesitan espacios en el ámbito familiar y de pareja en donde ambos puedan expresar sus emociones y dolores para una relación equitativa e igualitaria. Si queremos cambiar la forma en la que los hombres ven la crianza tenemos que empezar por incluirlos en ella, por validar sus emociones, heridas y dolores.


[1] INEGI

[2] ‘It’s a big deal, being given a person’: why people who experience infertility may choose not to adopt

[3]  “Men Always Adopt”: Infertility and Reproduction From a Male Perspective

[4] “Men Always Adopt”: Infertility and Reproduction From a Male Perspective

[5] “Men Always Adopt”: Infertility and Reproduction From a Male Perspective, ver páginas 1075, 1076

[6] “Men Always Adopt”: Infertility and Reproduction From a Male Perspective, ver página 1077

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