Ciencia y Tecnología

Del otro lado del mostrador: después de los aplausos, ¿qué?

Los actos de agradecimiento hacia los médicos han iniciado en el país. De manera federal se solicita un minuto de silencio seguido de un minuto de aplausos. A un nivel más local, la semana pasada en Teziutlán se llevó a cabo una “Caravana de Esperanza”; las patrullas y ambulancias de Protección Civil recorrieron la ciudad pasando por los hospitales, se detuvieron frente a la catedral mientras sonaban las campanas y se lanzaban juegos pirotécnicos. Las personas desde sus ventanas, patios y azoteas esperaban la caravana con luces y aplausos. El evento en general demostró que la gran mayoría de la ciudadanía agradece el esfuerzo que los médicos están realizando en esta complicada situación de emergencia sanitaria.

Y la verdad es que hay muchas personas, no solo en esta ciudad, que agradecen el trabajo arduo de los médicos, enfermeras y demás personal que atiende diariamente en los comisarios, pero también debemos recordar que hay personal médico que está haciendo frente a la pandemia con otros medios y que también hace un esfuerzo impresionante.

Debemos agradecer también a los médicos que trabajan en clínicas y consultorios rurales, quienes se están enfrentando a una escasez aún mayor de medicamentos, insumos y materiales para atender pacientes y para protegerse a ellos mismos; a los médicos que atienden en las ciudades en consultorios afiliados a farmacias tanto de grandes cadenas como independientes. Muchas veces nos olvidamos de ellos, quienes también salen todos los días a recibir pacientes y que muchas veces son el primer contacto de las personas con síntomas de COVID, y lo hacen con muchas menos medidas de protección que las óptimas y por precios muy bajos, convirtiéndose realmente en la única opción de muchos mexicanos que no cuentan con un poder adquisitivo que le permita ir a una consulta particular y que, por miedo, evitan ir a los hospitales comisarios.

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Nuestro agradecimiento debe ir para todas las personas que han dedicado su vida a la salud y que no han dejado de hacerlo con la situación actual. También hay dentistas, fisioterapeutas, químicos farmacobiólogos y psicólogos que saben que sus actividades son necesarias para la salud integral de la población y que, en medida de lo posible, han seguido brindando servicios.

El sector de la salud ha estado en la lupa los últimos meses y ha sido sometido a mucho estrés tanto en el ámbito laboral como dentro de sus familias por el miedo a convertirse en un riesgo de contagio en una sociedad de prejuicios y ataques en su contra.

Así que me da gusto que estemos empezando como nación a llevar a cabo estas muestras simbólicas de agradecimiento, pero sería una buena idea también agradecerle al sector de la salud de otras maneras. Si de verdad nos importan las personas que están arriesgando sus vidas para darnos atención médica necesitamos cuidarnos, obedecer las indicaciones y ser consientes de que esta contingencia no ha terminado, que a pesar de que los comercios abrieron y algunas actividades están regresando, eso no significa que debamos bajar la guardia. Al contrario, es momento de aumentar las medidas porque ahora somos más en las calles.

“El sector de la salud ha estado en la lupa los últimos meses y ha sido sometido a mucho estrés tanto en el ámbito laboral como dentro de sus familias por el miedo a convertirse en un riesgo de contagio en una sociedad de prejuicios y ataques en su contra”

Para terminar, les voy a contar una escena de este domingo en el centro de la ciudad. Una familia se acercó a comprar a la tienda, los papás se veían jóvenes; no pasaban de treinta años y llevaban tres niños. Uno de ellos tenía unos dos años, otro de alrededor de cinco y una niña como de diez años. Ninguno llevaba cubrebocas, ni ninguna medida de protección. Se compraron unos nachos, palomitas, refrescos y se sentaron en la banqueta (porque las bancas del paseo están clausuradas) y estuvieron un rato largo en su picnic improvisado. 

Mientras sigamos sin entender la importancia de las reglas sanitarias podremos hacer mil homenajes y agradecer con todos los aplausos que queramos, pero la situación no va a mejorar.

Texto de Elsa Maile Landa

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