Cultura y Arte

Top 10 de películas para ver con mamá: parte 2

por Ricardo Alcántara

Sin duda debí quedar como un idiota. Cuando decidí publicar en una revista mi regalo de este año para mi jefa lo hice considerando que generalmente, las únicas personas en el mundo que leen mis columnas, son mis editores y mi mamá. Pueden imaginar mi sorpresa cuando vi que las confesiones de mis traumas de la infancia, venden mucho mejor que el análisis del lenguaje cinematográfico. ¿Sabían que Sigmund Freud nació un seis de mayo? Siempre he creído que lo celebramos a él también cuando decimos que éste es el mes de las madres. No sé a ustedes, pero a mí eso me parece graciosísimo… Pero en fin, antes de empezar a divagar como acostumbro, quiero agradecer a todos mis lectores por la excelente respuesta que tuvo la primera parte de esta lista, y por los mensajes que me han escrito. Espero que disfruten de la segunda parte, en igual o mayor medida.

8.- Comer, rezar, amar, de Columbia Pictures. (Murphy, 2010)

Del día que rentamos esta película, recuerdo los ronquidos de mi papá, sólo interrumpidos por ocasionales comentarios como “seguro que Julia Roberts se enamora al final de Javier Bardem”, para parecer suspicaz y avispado. La adaptación de la novela de las memorias de Elizabeth Gilbert del mismo nombre (Best Seller en 2006) narra el viaje de autodescubrimiento en tres partes, que realiza una mujer de treinta y un años. A la mitad de la película, mi hermano y yo no nos habíamos dormido, pero estábamos aburridísimos; las cosas como son… Sin embargo, mi mamá estaba feliz de la vida. Recuerdo su sonrisa esa vez; no me atreví a decirle nada. Cuando terminó la película, creo que le mentí que me había gustado. Es curioso como a veces las críticas que uno hace de forma pública tienden a jugar en tu contra con el paso del tiempo; porque hoy puedo decir que la película me encanta. ¿Que por qué? Es una excelente pregunta: no sabría decir si me gusta por el guion, las actuaciones, o por los paisajes. Lo cierto es que me recuerda a mi mamá.

9.- Toy Story 3, de Diseny. (Unkrich, 2010)

Cuando tenía quince años, me fui de mi casa, fue durante el verano del 2010. Pero no era el único que daría ese difícil en aquel mismo verano, y para mi fortuna, el compañero que me acompañaba y me ayudaba a sentirme menos asustado, era un viejo amigo. Había sido fan de Toy Story desde el principio, y obviamente era parte del montón de VHSs de la casa, pero nada en esa saga podía prepararnos para un final que ninguna persona de mi generación podrá olvidar (porque la tres fue el final de la saga y después de esa no existe ninguna otra película, ¡ninguna!…sólo comerciales para vender loncheras). La escena en la que la mamá de Andy empieza a recoger sus juguetes y observa la habitación, vacía por primera vez, me hizo sentir un hueco en el estómago. Mi mamá estaba sentada al lado de mí y yo la escuchaba llorar pero no me atreví a mirarla. Para ella, el contenido de esa bolsa era totalmente distinto: en ella estaban mis tortugas ninjas (Rafael era mi favorito; el más rebelde, el de mi hermano era Donatello; el más listo), mis naves de Star Wars, mis barcos piratas, mis robots de Lego, y en una palabra; mi infancia. Yo siempre he creído que los hijos somos ingratos por naturaleza. No ha habido vástago en la historia que haya cumplido con las expectativas de su madre, ni mucho menos con lo justo y necesario para darle las gracias. De la misma forma en que ningún niño mexicano se libra de saber lo que son los manazos, la chancla, o el “¿y si lo encuentro que te hago?”. Pero aun así, todos nos sentimos culpables cuando nos vamos de casa y les rompemos el corazón.

10.- Isla de Perros, de Fox (Anderson, 2018)

Ahora damos un brinco grande, aún veo películas con mi mamá, aunque ahora sólo podemos hacerlo en vacaciones. Por lo mientras, se contenta con hablar conmigo por teléfono, escuchar cómo le platico de las películas que voy a ver con mis amigos y decirme cosas como “¿Qué cocinaste hoy? …¿y qué le pusiste? …¿por qué? …te queda mejor si le pones aceite de oliva… ¿Ya entregaste el plan de estudios que te pidió tu director? ¿…y el guión de tu cortometraje? …¡Apúrate! No importa que estés cansado, no te vayas a ir a dormir hasta que acabes… mañana me lo vas a agradecer cuando ya puedas descansar sin ninguna preocupación”. Siempre nos reclaman por algo y nosotros siempre les reclamamos por alguna otra cosa; es como un contrato no hablado que tenemos con ellas. Me imagino a Era, la diosa griega de la familia escribiendo un código grabado en piedra “…no importa la edad que tenga tu hijo, le pedirás todos los días que se lave los dientes y que no salga sin suéter”. Todas las madres del mundo tienen razón cuando dicen que no las visitamos lo suficiente. Tal vez es por ello que la siguiente historia tarda tantos años en llegar y sucede bajo condiciones tan poco comunes: pues esa película fue vista por mi madre en algún punto del Ecuador, mientras sobrevolaba aguas internacionales a cuarenta y dos mil pies de altura. La tecnología en los aviones es impresionante, lo he pensado siempre, cuando era chico me sorprendía que en los vuelos largos cada pasajero tuviera una pantalla, no precisamente que el avión volara. De hecho, creo que la primera vez que hice un maratón de más de tres películas seguidas, fue un avión, donde mi papá durmió todo el vuelo y no tuvo oportunidad de decirme que “si no apagaba eso se me iban a amolar los ojos y se me iba a atrofiar el cerebro”. En esta ocasión, iba sentado con mi mamá; cada quien con su pantalla y sus audífonos. Yo ya había visto Isla de Perros, así que se la recomendé cuando la vi en el catálogo. Ese día vi otra cosa, La Mula de Clint Eastwood (muy buena para ser película de acción y muy meh para ser una película de Clint Eastwood), pero ahora encuentro una belleza melancólica y distante en esa imagen de dos adultos sentados codo a codo, hablando de la vida, de los viajes, del amor y de la muerte, recomendándose película y hablando luego sobre ellas… y haciendo una pausa sólo para que uno de los adultos le pida al otro que se lave los dientes.

Espero que hayan disfrutado de mi top y de mis historias. No olviden que la parte más humana y esencial del cine, no es la fotografía ni el guión, sino las personas con las que lo compartimos, y los lazos que formamos con ellos a través de las películas. Espero que puedan disfrutar de alguna de estas películas durante el aislamiento con sus familias, y si quieren decirme su opinión sobre alguna de ellas, será un placer leerlos. Por lo pronto, yo me despido, pero antes de que crean que está columna de crítica cinematográfica, se está convirtiendo en psicoanálisis, les dejaré un pequeño bonus en donde amplío la lista un poco más.

BONUS

Jojo Rabitt (Waititi, 2019)

Yo sabía que la reedición del Hitler de Los Productores, llevado de la comedia musical a la comedia negra por Taika Waititi, sería la favorita de mi madre como contendiente al Óscar, y no me equivoqué. Está película es tan divertida como conmovedora, no hay fallo para un domingo familiar.

Blancanieves (Hand, 1937)

Esta es otra de las favoritas de mi madre, una obra tan importante en la historia del cine, que no es necesesario que yo diga nada sobre ella. La escena favorita de mi mamá (y mía también) es cuando los enanitos están trabajando y cantando en la mina; de pequeño moría por agarrar todos esos diamantes.

Un hombre llamado Ove (Holm, 2015)

Esta comedia dramática producida en Suecia, fue nominada a los Premios Óscar del 2016 por la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa. Es una excelente opción, no sólo para ver con tu mamá, sino también con toda la familia, incluyendo a los abuelitos. En ella se crea una disertación sobre un hombre decidido a sucidarse y su fastidiosa vecina, que parece estar dispuesta a sacarle una sonrisa y seguir aplazando el momento de enfrentarse a la soga que tiene colgada en su garaje. Pero es tan divertida, que no te da tiempo de filosofar; entretenida y conmovedora.

Todo sobre mi madre (Almodóvar, 1999)

No creo que haya mejor ejemplo en el séptimo arte de todo lo que sufre una mujer por el amor a sus hijos. Almodóvar retrata aquí, en uno de sus trazos mejor logrados, la relación mística que nos ata a nuestros padres, nuestros hijos, y a la ciudad en que nacimos.

Breaking Bad (Guilligan, 2008)

Tal vez les sorprenda encontrar esta serie en la lista. A mí también me sorprendió que le gustara a mi mamá, quién suele repeler este tipo de series, pero joya de la corina de AMC es tan buena, que les gustó a todos los críticos de cine del mundo y también a todas sus mamás. Por lo tanto, me parece que tampoco necesita mayor presentación, pues basta decir que muchos expertos la consideran la mejor serie de televisión de la historia. Y yo estaba de acuerdo… hasta que llegó el 2014. Pero esa es otra historia, y será contada en otra ocasión.

Malcom el de en Medio: capítulo final (Boomer, 2006)

Sobre este hermoso y perfecto final, no diré absolutamente. No importa si eres fan de la serie o si ni siquiera la conocer…si confías en mí, simplemente ve ese capítulo con tu mamá.

Espero que les haya gustado la columna de hoy, si no leyeron la anterior, la pueden encontrar en el siguiente link:

https://libertaddereplica.com/2020/05/18/top-10-de-peliculas-para-ver-con-mama-parte-1/?fbclid=IwAR10dmHht0nvtbBy7PmEfQpcKBZ4q3MYEceSY3Zl4bDH_pVMU7aOlG99DwY

Y si las dos te gustaron, no olvides leer mi próxima columna del mes de junio.

Categorías:Cultura y Arte

Tagged as: ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s