Sociedad y Política

Educación en tiempos de COVID-19

Darien Warnholtz

El 15 de marzo fue el último día que vi a mis alumnos. Mi salón se quedó congelado en el tiempo. Se quedaron los juguetes en cierto desorden, el pizarrón con la fecha y decoración de marzo y los huevos de pascua pintados a la mitad. El viernes 15 de marzo, fue el último día de nuestro ‘normal’ y nosotros aún no lo sabíamos.

El 16 de marzo salió el comunicado de la Secretaría de Educación: nos unimos a la cuarentena, nos quedamos en casa. Mi correo se empezó a llenar con mensajes de emergencia de mis colegas y la directora de la escuela: planeación de emergencia, consejo técnico, clases virtuales, conferencias vía zoom, actividades para los niños, material de apoyo, capacitaciones de enseñanza virtual.

El 19 de marzo fue el último día que vi a mis colegas, a mis amigas, y para este momento ya sabíamos que no sabíamos cuándo nos volveríamos a ver. Dejamos el Colegio con aires de incertidumbre, y por mi parte, un poco de tristeza.

Nos habían dicho que el 20 de abril regresaríamos a clases. El 3 de abril nos confirmaron que la cuarentena se alargaba dos semanas más. El caos se repitió: planeación de emergencia, consejo técnico, clases virtuales, conferencias vía zoom. El 20 de abril nos confirmaron que la cuarentena se mantiene hasta el primero de junio. Cuatro semanas más.

¿Qué significa para el ciclo escolar ‘cuatro semanas más’? No es únicamente un número de días. Cuatro semanas más de no tener contacto uno-a-uno con nuestros alumnos. Cuatro semanas más de no poder apoyar pedagógicamente al que más lo necesita. Cuatro semanas más de resaltar la debilidad de nuestras instituciones y la desigualdad de nuestro país. Cuatro semanas más donde el grupo va a avanzar desequilibradamente. Cuatro semanas más donde los que tenían al colegio como escape del hogar, no lo tendrán. Cuatro semanas más de incertidumbre, aislamiento y en algunos casos, soledad.

Dejamos el Colegio con aires de incertidumbre, y por mi parte, un poco de tristeza

La educación en México siempre se ha visto plegada por injusticia. No se destinan los suficientes recursos al sector que más lo requiere. Se nos olvida que la educación es la base de todo.

No puedes ser doctor sin conocimiento biológico. No puedes ser ingeniero sin conocimiento matemático y no puedes ser presidente sin conocimiento legal, económico y global. Sin embargo, la educación es el sector en el cual no hay suficiente personal capacitado, y es el sector en el cual el salón no tiene el material didáctico necesario si no lo pone el profesor.

Abro debate: ¿Funciona una oficina sin computadoras y secretarias? ¿Funciona una planta de producción sin maquinaría y sin obreros? ¿Funciona un despacho de abogados sin una biblioteca legal y sin abogados? ¿Funciona una cocina sin estufa y sin chef?

Cuatro semanas más de incertidumbre, aislamiento y en algunos casos, soledad

Pues, así como ninguna de las anteriores funciona a medias, la educación no funciona si no tenemos las instituciones, la capacitación, el material y sobretodo el alcance necesario.

Se habla mucho de clases virtuales en cuarentena. ¿Qué hacemos con aquellos que no tienen dispositivo digital en casa? ¿Qué hacemos con aquellos que viven en una zona dónde no hay internet? ¿Qué hacemos con los profesores que no tienen el conocimiento de plataformas digitales? La SEP acaba de lanzar un proyecto con Google increíble, ofreciendo a todos acceso a plataformas y estructuras digitales para seguir con el plan escolar. ¿De qué nos sirve si no tenemos los recursos físicos o el conocimiento para utilizarlo?

El sistema educativo mexicano, tanto público como privado, se enfrenta a grandes retos, y muchos de ellos y su desenlace dependen en gran parte de la situación política y económica del país. Tenemos que ser creativos, tenemos que innovar y diseñar. Tenemos que aprovecharnos de recursos que van más allá de nuestros salones, y tenemos que ser una voz extremadamente fuerte para nuestros alumnos, sobretodo aquellos que se encuentran en situaciones poco favorables.

Aquí les quiero exponer un factor importante para el aprendizaje: neuro-educación. Es una disciplina relativamente nueva e involucra tres factores principales: educación, psicología, y neurociencia. Plantea que el desarrollo académico y el desarrollo psicológico van de la mano. Así como una planta no puede crecer bien sin agua y luz solar, un niño no se podrá desarrollar bien académicamente si su entorno no es un entorno sano.

Tenemos que ser una voz extremadamente fuerte para nuestros alumnos, sobretodo aquellos que se encuentran en situaciones poco favorables

¿Cómo voy a asegurarme, con los recursos que tengo y en la medida que sea posible, que mis alumnos están bien? Ese es nuestro reto. Sí, el currículum académico tiene demandas y requisitos con los cuales debemos cumplir, pero somos profesores. Nuestro trabajo todos los días es impulsar a nuestros alumnos, sin importar la situación. Entonces si no entiende un concepto matemático a través de las clases virtuales, le daremos el apoyo necesario cuando regresemos a clases. Pero va a ser peor si mentalmente no se encuentran bien.

Papás: todos estamos en situaciones que han aumentado nuestros niveles de estrés y ansiedad, es algo que yo comparto con ustedes. No pidan perfección de sus hijos en estos momentos. Ellos también tienen que manejar la incertidumbre y la frustración. Ellos no quieren decepcionarlos, pero a veces necesitan un empujón que ni ustedes ni nosotros podemos ofrecer ahorita, entonces no les agreguen esa presión. Enséñenles a no rendirse, enséñenles a volver a intentar, enseñen a terminar el trabajo y dar su mejor esfuerzo. Les aseguro que con eso la recompensa será mayor.

Profesores, colegas: no se desesperen. Tenemos mucho trabajo por delante, no solo con nuestros alumnos, pero también con los papás, con la dirección escolar, y con nosotros mismos. Busquen reforzar el conocimiento que sus alumnos ya tienen, y en medida sea posible, extiendan el conocimiento paso a paso. No dejemos trabajos que no pueden descifrar sin nuestro apoyo.

Alumnos: estamos aquí por ustedes. Sabemos que están haciendo lo que pueden, y les pedimos que sigan dando su mayor esfuerzo.

Hay muchas cosas que debido la situación no podemos cambiar. Pero cambiemos las cosas que si están dentro de nuestro alcance.

La fecha es desconocida, pero estamos regresando a clases. Recibimos abrazos de nuestros alumnos, de nuestros amigos y colegas. Anotamos la fecha en el pizarrón y cambiamos la decoración. Sabemos que el salón está un poco desordenado, así como nuestro conocimiento, pero juguete por juguete, regresamos todo a su lugar.

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1 reply »

  1. Una maravillosa forma de expresar lo que se está viviendo en el terreno de la educación escolar como se ven afectados los pequeños alumnos y los profesores
    En estos momentos difíciles y diferentes que están enfrentando pedagógicamente
    Educadores y educandos.
    Un aplauso para la escritora

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