Sociedad y Política

¿Aislado y aburrido?

El ‘aburrimiento’ es una emoción que es del mismo tipo, pero de menor intensidad, que el disgusto. Es decir, cuando estás aburrido en realidad estás un poco disgustado con lo que ocurre en ese momento en particular. Por el contrario, el desagrado, la aversión y el aborrecimiento son emociones del mismo tipo, pero de mayor intensidad: aborrecer algo es el aburrimiento llevada al extremo.

            En la situación actual, el distanciamiento social como medida preventiva de una cosa mala, puede ser causa de otras cosas malas también. Muchos de nosotros nos mantenemos encerrados en casa, aumentando la posibilidad de experimentar soledad, depresión, ansiedad y aburrimiento. No por nada Albert Camus, autor de La Peste, decía que para no perder el tiempo había que sentirlo en toda su lentitud mientras los personajes de la novela veían a sus vecinos morir y se encontraban en cuarentena.

Aborrecer algo es el aburrimiento llevada al extremo

            Miles de personas están sintiendo el tiempo en toda su lentitud desde sus casas, y en muchos casos, aburriéndose. Y es que el cerebro es una esponja en búsqueda constante de recibir y absorber información, queriendo ser estimulado. El cerebro busca variedad y novedad en las situaciones que experimentamos día a día, y dicha necesidad se satisface (en la vida normal) con nuestras interacciones con amigos, familia, extraños en la calle, películas, libros, internet, etcétera.    

            Ahora bien, tener que permanecer en casa durante dos, tres, o cuatro semanas, limita y reduce la cantidad y variedad de estimulaciones que le damos a nuestro cerebro. Nos aburrimos. Nos disgustamos. Aborrecemos algunos días y no hay mucho que podamos hacer al respecto. Tenemos que ignorar nuestro instinto de salir a buscar estímulos. De hecho, se cree que la función evolutiva del aburrimiento era una para ayudarnos a buscar variedad y novedad para seguir desarrollándonos y reproduciéndonos.

El cerebro es una esponja en búsqueda constante de recibir y absorber información, queriendo ser estimulado

            La cosa puede ser grave. Hay estudios que han comprobado que nosotros los humanos preferimos experimentar dolor a no experimentar nada. Preferimos sufrir que aburrirnos, porque aunque el sufrimiento sea una estimulación negativa, resulta ser un estímulo a final de cuentas y sentir algo malo es mejor que no sentir nada. En estos estudios, la mayoría de los sujetos preferían experimentar choques eléctricos en vez de 15 minutos de aburrimiento. En situaciones así, hay personas que incluso han deseado (en vez de sólo preferir) el dolor, para ponerle fin a su aburrimiento. Y ya ni hablar de las prisiones que tienen cámaras de confinamiento solitario, que es el peor castigo que se le puede dar a un humano: la soledad y el aburrimiento al mismo tiempo.

            Hay casos de personas que han buscado el aislamiento de manera voluntaria, para aprender más sobre el aislamiento mismo. Menciono un ejemplo:

            Stefania Follini estuvo 130 días en soledad, dentro de una cápsula de vidrio 9 metros bajo tierra. Su ciclo circadiano se volvió inestable, su ciclo menstrual se detuvo, sus patrones del sueño cambiaron drásticamente. Sin embargo, ella tenía suficientes estímulos como libros, música y otras actividades. No estaba aburrida y además tenía un propósito fijo, una dirección: estaba ahí para que aprendiéramos más sobre el aislamiento en los humanos.

            El punto es que nosotros no estamos aquí por voluntad. No decidimos ser víctimas de esta pandemia y tener que reaccionar con el aislamiento. Pero sí tenemos un propósito fijo también: evitar muertes y contagios innecesarias, desacelerar el ritmo de infección. Por eso nos hemos aislado o distanciado. Estamos juntos en el esfuerzo de evitar repetir los errores del pasado. Y también estamos juntos en el intento de evitar el aburrimiento, pues hay una cantidad increíble de cursos y actividades en línea, campañas de libros digitales, transmisiones en vivo, reuniones virtuales y demás. La tecnología de hoy nos permite interactuar en maneras que las víctimas de pandemias del pasado no pudieron hacerlo. ¿Qué diría Camus desde su Facebook si pudiese decir algo? Yo pienso que dentro de dos años en el futuro pensaremos que en realidad no nos tocó tan difícil como a otros y que muchos de nosotros pudimos haber invertido este tiempo regalado de mejor manera. Permitámonos sentir el tiempo en toda su lentitud, sin aburrirnos, y usémoslo entonces ahora que lo tenemos. No dejemos que el aislamiento sea soledad tampoco.

Fuentes y recursos:

Uno de los estudios que comprobaron que preferimos el dolor a estar aburridos es el siguiente:

Mira este video sobre el aburrimiento y el aislamiento:

  • Miend Field: Isolation

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