Sociedad y Política

Un día sin mujeres por un país sin feminicidios

Elsa Maile Landa

Se ha iniciado una convocatoria para realizar un Paro de Mujeres el día 9 de Marzo como forma de organización y protesta en contra de los feminicidios y el aumento de la violencia de género e inseguridad del país. Recientemente, varios colectivos feministas y figuras públicas comenzaron a hacer viral la convocatoria para de “Un día sin nosotras” en la cual se impulsa a las mujeres del país a no salir, no consumir en ningún tipo de establecimiento y, de ser posible, no acudir a trabajar ni realizar ninguna actividad fuera de sus casas.

El argumento de esta convocatoria se basa en la poca importancia que ha dado el gobierno a mitigar los actos de violencia y perseguir a los responsables de feminicidios y violencia en contra de las mujeres. No es posible ignorar que vivimos en un país en el que no es seguro para las mujeres salir a la calle, en el que las denuncias terminan en constantes casos de revictimización y de impunidad. “Si las mujeres no valen nada para México, que México se quede sin lo que producimos y consumimos”, se lee en la convocatoria.

Sin tomar en cuenta lo que suceda el día 9 y la fuerza que tenga este movimiento en la práctica, incluso ahora, semanas antes de la fecha la convocatoria nos ha enseñado ya varias lecciones; lecciones sobre unidad y división, sobre desigualdad y privilegios, pero sobre todo, lecciones sobre el poder de convocatoria que tenemos como mujeres.

“Si las mujeres no valen nada para México, que México se quede sin lo que producimos y consumimos”

Hablemos de unidad, hablemos de la gran cantidad de mujeres de todo México que sufre de los mismos problemas, que tiene miedo de salir, que se preocupa día y noche por sus hijas, hermanas, sobrinas, amigas. De las mujeres que sin tener mayores conexiones con los colectivos que iniciaron la convocatoria han compartido las imágenes por redes sociales y han hecho pública su intención de sumarse.

Lamentablemente, así como esta convocatoria nos ayudó a ver que somos muchas las interesadas en hacer algo, en alzar la voz y exigir un cambio, también pudimos ver a ese grupo de personas que siguen considerando que las manifestaciones no lograrán generar cambios importantes y que consideran que el paro no es la mejor opción. Hemos podido ver cómo grupos de hombres toman la situación como broma y lanzan su propia convocatoria como una forma de desestimar la importancia del movimiento.

La convocatoria ha desatado también fuertes discusiones en cuanto a los privilegios de clase y la desigualdad que vive México. Es cierto que un gran sector de la población femenina de México es proveedora para sus familias, que muchas mujeres viven al día y que no pueden permitirse no salir a trabajar, que hay mujeres emprendedoras para las cuales no trabajar significa dejar de generar ingresos y que, como ya se ha dicho en muchas ocasiones, las mujeres que se manifiestan tienden a ser aquellas con los privilegios económicos necesarios para no ver afectada su economía. Sin embargo, también es cierto que los colectivos lo han tomado en cuenta, que el movimiento no juzga a las mujeres dependiendo en si les es posible o no participar. Se han generado dinámicas que permiten a las mujeres visibilizar su molestia dentro de sus ambientes de trabajo e incluso han surgido propuestas para realizar pequeñas acciones en colectivos pequeños dentro de empresas.

Es bueno que este tipo de convocatorias nos ayude a recordar que no todas las mujeres del país compartimos circunstancias en cuanto a ciertos temas, que nos ayuden a darnos cuenta de las personas con las que contamos, de las actitudes de los hombres y mujeres que están a nuestro al rededor e incluso de las posturas de nuestros empleadores, maestros, compañeros y sobre todo gobernantes.

La convocatoria al paro nos ha dejado ver lo mejor y lo peor de la sociedad mexicana. Porque no, no es momento de hablar de feministas o radicales, no es momento de generar más odio, no es cuestión de banalizar la situación o hablar de buenos y malos porque sí, sabemos que la violencia y la inseguridad en nuestro país son un problema generalizado, pero también sabemos que las mujeres han sido vistas como un blanco vulnerable y que mientras la impunidad siga en todos los niveles las cosas no van a cambiar.

La convocatoria al paro nos ha dejado ver lo mejor y lo peor de la sociedad mexicana

La violencia escala y tal vez hoy sea una mirada incomoda, una palabra fuera de lugar, una pequeña discusión de novios, pero mañana puede ser otro cartel de “Se busca”, otra mujer que ha sido violada, acosada, asesinada. Mañana puede que salgas de tu casa y no vuelvas nunca y créeme, que apoyes el paro o no, que estés de acuerdo con las manifestaciones o no, no importará; si algo te pasa, todas nos vamos a unir, te vamos a buscar, levantaremos la voz exigiendo justicia y vamos a repetir las veces que sea necesario “Ni una Más.”

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