Sociedad y Política

El espejo se ha roto

El espejo se ha roto. La niñez ha sido abandonada, niños que se obligan a reír en la guerra, niños que no existen pero que viven en las cárceles, niños que se levantan en armas, niños que son forzados a crecer en una noche, niños cuyos corazones ya no laten en sus cuerpecitos, cuyos ojos ya no ven desde su rostro, niños que beben, que fuman, que se drogan, que lloran, que trabajan, que no duermen, que no ríen, que no juegan. “¿Por qué nos han abandonado?”, se preguntarían si tuvieran tiempo u oportunidad de hacerlo. “¿Por qué no se involucran?”, les preguntaríamos. “Estamos muy distraídos y ocupados tratando de sobrevivir”, nos responderían.

Es culpa de los padres, del Estado, de las empresas, de las instituciones de todas las índoles, de los medios, de los ciudadanos, de las escuelas. Es culpa de todos. El inicio de los nuevos tiempos de la vida pública del país lo marcó una gran celebración en el recinto emblema de las Bellas Artes, celebración a una sombra grande, macabra, de lo que hay delante y de lo que hay detrás, lo que vemos y lo que no vemos entorno a lo que todo gira y nada sucede.

“¿Por qué nos han abandonado?”, se preguntarían si tuvieran tiempo u oportunidad de hacerlo. “¿Por qué no se involucran?”, les preguntaríamos. “Estamos muy distraídos y ocupados tratando de sobrevivir”, nos responderían

Basta darles una lectura rápida a los números, los cuales no mienten; pero se quedan cortos con la realidad. Los que desaparecen, los que no vuelven más, el monstruo nunca se saciará, nunca será suficiente, repito, lo que vemos y lo que no vemos son todos caminos que llevan al mismo lugar. Lugar que sus ojos han visto, siendo esto lo último que vieran, su inocencia, su vida, su brillo, su luz, todo, se fue. Nunca será suficiente.

¿Nos vamos a tocar el corazón?, ¿hablaremos o callaremos?, ¿saldremos o permaneceremos ocultos? El reflejo de aquel niño, el reflejo de aquella niña, en aquel espejo se han roto. Fragmentado ha quedado aquel espejo que permitía vislumbrar un futuro lleno de esperanza, esperanza que no llega, esperanza que no fue, esperanza que no será. Muchos son padres, muchas son madres, muchos fueron hijos y muchas fueron hijas. Pocos lo ven. El ojo siempre ha estado ahí, pero ciego la mayor parte del tiempo, y ahora, al querer ver, sólo puede derramar lágrimas de sangre, que inundan las calles, calles en disputa.

Lugar que sus ojos han visto, siendo esto lo último que vieran, su inocencia, su vida, su brillo, su luz, todo, se fue. Nunca será suficiente

La indiferencia, la apatía, la frivolidad, ¿en dónde están?, ¿en dónde estamos? Han sido vestidos a semejanza del leopardo que les susurra a los árboles en la selva desnuda, las mariposas ya no revolotean en sus estómagos al ver a sus padres, ahora están en sus ojos.  ¿Qué hemos hecho?, ¿qué estamos haciendo? Escuchemos o no, la niñez está llorando, está pidiendo ayuda a gritos, entre el papeleo, entre las disputas, entre la división, el revanchismo, entre todo lo que nos mantiene ocupados están esas manos levantadas por encima del agua, esperando que alguien las tome y las levante.

No hay justicia, todos los días un nuevo nombre. Todos los días, desde hace muchos días atrás, un nuevo rostro, todos los días nuevas combinaciones de palabras al aire, palabras que desesperan, que duelen. ¿Decimos que son el futuro para arrebatarles su lugar en el presente?, ¿decimos que son el presente para que carguen ahora con el peso del futuro incierto?, ¿decimos que son el pasado y volteamos para otro lado?, ¿qué son?, ¿qué somos?, ¿hacia dónde vamos? Pronto los niños ya no llorarán. Se habrán ido.

Escuchemos o no, la niñez está llorando, está pidiendo ayuda a gritos, entre el papeleo, entre las disputas, entre la división, el revanchismo, entre todo lo que nos mantiene ocupados están esas manos levantadas por encima del agua, esperando que alguien las tome y las levante

Urge empatía, urgen autoridades, urge justicia, urge legislación, urge instrumentación de las instituciones, urgen políticas públicas, urgen refugios, urgen estancias, urgen líderes, urge gobierno, urge el Estado, urge Estado de Derecho, urge libertad, urge ciudadanía, urge valor, urgen mentes, urgen voces, urgen manos.

Los niños ahora marchan en sus féretros, ya no marchan en la escolta de la escuela, ya no mancharán sus zapatos de lodo en los charcos, ya no saltarán más la cuerda, ya no jugarán una “reta”, una “cascarita”, no colocarán más botellas de plástico en las llantas de sus bicicletas, ni siquiera en vida. El espejo se ha roto.

¿Decimos que son el futuro para arrebatarles su lugar en el presente?

Texto de GVA

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