Sociedad y Política

Ahora resulta que los monumentos son más importantes

Linda Meneses

Las últimas protestas en contra de la violencia hacia la mujer en México han generado mucha controversia y conversación, desatando especialmente la crítica entorno al vandalismo que se ha llevado a cabo durante éstas. En este caso el vandalismo no solo es aceptable, es necesario.

¿El vandalismo está mal desde el punto de vista cívico? Sí, por supuesto. No dañar monumentos, cuidar las calles, ser respetuoso con los demás, no tirar basura en la calle, dejar pasar al peatón, etc. Todas estas son cosas que una persona educada debe respetar. Pero, ¿en qué punto conductas contrarias como el vandalismo, se vuelven entendibles, justificables y hasta una respuesta necesaria?

Sé que este texto puede despertar respuestas de enojo, pero escribo desde un punto de vista que pretende dejar a un lado las banalidades y los prejuicios que todos tenemos, en mayor o menor medida, entendiendo no solo el motivo y la fuente de estas manifestaciones, sino también el razonamiento, las emociones detrás de éstas, la estrategia, su efectividad y el objetivo de las acciones.

“En este caso el vandalismo no solo es aceptable, es necesario

Tenemos que tomar en cuenta que estamos hablando de una sociedad frustrada y harta de la injusticia, que lucha por algo más profundo y más importante que pedazos de piedra que sí, tienen significado cultural e historia, pero nunca deben ser más importantes para la sociedad que sus mismos miembros. En lo que va del 2019, más de 2,309 mujeres han sido asesinadas, diariamente se le arrebata la vida a 10 mujeres en nuestro país y pareciera que solo atentando contra los monumentos es que la voz de las mujeres alcanza el volumen suficiente para ser escuchadas.

Plasmando en los monumentos y paredes cosas como “México feminicida”, el vandalismo puede no parecer ideal, pero cumple el objetivo: ha llamado la atención de otros países, de los medios y permite que el tema de la violencia a la mujer, los feminicidios en México y la búsqueda de la justicia estén en los reflectores y tengan presencia en la agenda pública. A partir de estos sucesos medios como The New York Times han abordado el tema, hablando de los movimientos feministas, las marchas, compartiendo fotografías de éstas, testimonios y cubriendo especialmente la situación que se vive en el país y que ha provocado las protestas, declarando incluso que México es de los lugares menos seguros en el mundo para ser mujer.

“En lo que va del 2019, más de 2,309 mujeres han sido asesinadas, diariamente se le arrebata la vida a 10 mujeres en nuestro país y pareciera que solo atentando contra los monumentos es que la voz de las mujeres alcanza el volumen suficiente para ser escuchadas”

Todo esto, por supuesto, ha llamado también la atención del gobierno de México, por si la voz de las mujeres de su país no les era suficiente antes para poner atención y tomar cartas en el asunto para así mejorar la situación que viven en el país; avergonzarlos a nivel internacional logra aumentar la presión, pues ahora no solo son las mexicanas quienes esperan su respuesta, el mundo entero lo hace.

La pintura y los daños a los monumentos dejan un recordatorio, una marca que pretendería recordarle a cualquiera que los vea, principalmente las autoridades, que hay un problema que necesita de su atención. Pero claro que es muy fácil borrar en seguida los rayones, no solo por estética de las calles y las ciudades, sino también tratando de ignorar el problema y borrando ese recordatorio incómodo para que, aunque se sienta la tensión y la sociedad siga sufriendo, no se note.

Y claro que no solo se borran las marcas que dejan las marchas, también existe una propaganda en contra de las protestas. La propaganda es la acción y el efecto de dar a conocer algo o difundir información con la intención de que se actúe de una determinada manera, se piense de algún modo o se adquiera una postura determinada.

Esta propaganda pretende resaltar la importancia de los monumentos y del buen comportamiento cívico y restarle importancia a la causa y a la situación a la que se le debería prestar atención; lo cual se está haciendo a través de la difusión de nombres como “feminazis” y “feminacas” que buscan a través de insultos deshumanizar y desacreditar a las manifestantes y por medio de declaraciones sin sentido como “las mujeres no deben comportarse como un violador para pedir respeto” cuando no hay comparación, “no vamos a caer en la provocación” cuando no es provocación es una forma de hacer que se preste atención a estos temas, o “lo único que hacen es desvirtuar los motivos por los cuales protestan”. Declaran que “no son las formas” y “el vandalismo opaca protesta feminista” cuando es lo que justamente ha logrado que realmente se empiece a escuchar la voz de las mujeres.

Sí, el vandalismo no es de una sociedad civilizada y correcta, pero es porque no vivimos en una. No es Greta Thunberg en Suecia hablando y tratando de hacer conciencia del cambio climático, son mujeres que están siendo asesinadas y viven en una situación constante de inseguridad y violencia, tratando de que las escuchen y de que el gobierno haga su trabajo, sin poner a los monumentos  y paredes por encima de la seguridad de sus ciudadanos.

Esta propaganda en contra de las protestas es un medio de control que pretende que la gente caiga y sea manipulada para rechazar los movimientos, dejándose influenciar y creyendo que es la opinión de la mayoría y por tanto la postura correcta (a esto se le llama adhesión al ganador y es también una estrategia de propaganda), concluyendo determinantemente que el vandalismo no es aceptable en ninguna forma o situación y que por tanto la protesta es mala o no válida.

“No es Greta Thunberg en Suecia hablando y tratando de hacer conciencia del cambio climático, son mujeres que están siendo asesinadas y viven en una situación constante de inseguridad y violencia

Pero toda protesta es válida y más aún cuando es en respuesta a una injusticia y al peligro de la sociedad. Dicen que el vandalismo es una falta de respeto, ¿cierto? Pero, ¿a qué se le faltan al respeto? ¿al país? ¿a su historia? ¿a sus ciudadanos? Al contrario, con estas protestas se está luchando por la sociedad, por los miembros del país y se está exigiendo al gobierno algo que no debería ni pedirse, debería ser un hecho.

Si consideras que el vandalismo en este caso no es la forma, es una falta de respeto, quita legitimidad a las protestas y desvirtúa el movimiento, tengo que decir: pides respeto a tu sociedad, pero los miembros de tu sociedad están siendo asesinados y tú le das más importancia a los monumentos. El vandalismo no solo es aceptable, en este caso es necesario para lograr el objetivo: ser escuchadas y lograr que se preste atención a la situación para hacer un cambio.

Fuentes:

https://www.gob.mx/sesnsp/articulos/informacion-sobre-violencia-contra-las-mujeres-incidencia-delictiva-y-llamadas-de-emergencia-9-1-1-febrero-2019
Suman casi 3 mil mujeres asesinadas en México en 2019; solo 726 se investigan como feminicidios

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