Economía

La Mentira del Milagro Económico Chileno

Roberto Matesanz

El modelo económico chileno, instaurado durante la época de la dictadura de Augusto Pinochet, durante décadas posicionó a Chile como una especie de “milagro económico”.

No solo en Latinoamérica, sino alrededor del mundo, el país andino ha sido lardeado como una de las economías más competitivas a nivel mundial. Así obtuvo el título de la economía “más libre” de América, superando con creces el índice de libertad económica de naciones industrializadas como Estados Unidos y Canadá.

Dicho modelo consistía en la liberalización de la industria chilena dándole al gobierno un papel supervisor más que un papel regulador, este último siendo el papel que el gobierno ha adoptado en la gran mayoría de los países latinos. Chile por otro lado decidió adoptar de lleno las teorías económicas liberales, convirtiéndose en un experimento de los conceptos de libre mercado elaborados por Milton Friedman y la escuela de Chicago.

Si bien en materia macroeconómica Chile parece tener un modelo de desarrollo envidiable, con un crecimiento de un 4% constante que se ha mantenido por décadas, basta con ver hacia el interior del país suramericano para darse cuenta que dicho éxito dista de ser lo que se refleja en indicadores utilizados por organismos como el Banco Mundial o el FMI quienes proponen a Chile como un ejemplo a seguir para los países latinos.

Aun cuando los gobiernos posteriores a la dictadura han intentado tomar un papel mas activo en la economía chilena en pro de crear un modelo de “crecimiento con igualdad”, su agenda primordial ha continuado en la vertiente liberalizadora, poniendo énfasis en la expansión agresiva de las exportaciones, estabilización de la inflación y la continua privatización de la industria.

Sin embargo, el sector salud, por ejemplo, es prácticamente privado al 100%, dando un sin número de opciones para los ciudadanos. El hecho de que se haya optado porque el “libre mercado se regule a si mismo” ha creado una situación donde la clase media y clase baja de Chile se vea inmersa en un mar de deudas para poderse costear hasta los servicios mas básicos.

Esta situación sumada a la profunda red de corrupción dentro de la esfera política ha desatado la precaria situación que vive el país del sur en estos momentos.

El pobre es pobre porque quiere, no aprovechan las herramientas del mercado para progresar”

En materia social, dichos éxitos pueden ser una simple ilusión, pudiéndolo comparar por ejemplo con la economía Mexicana (en cuanto indicadores macroeconómicos) donde aun cuando el país azteca goza de ser la economía numero 15 del mundo, el nivel de vida al interior es mucho más bajo que por ejemplo Noruega, que se encuentra en el lugar número 30 aproximadamente.

Esto crea una paradoja no solo para el modelo interno de Chile, sino para todo el discurso sobre las bondades del libre mercado que se pregona a nivel institucional en las esferas mas altas del poder económico internacional. La situación en Chile desvela la gran desigualdad que este tipo de modelo crea en la sociedad.

Si bien en teoría la gran libertad económica que viven los chilenos debería ser beneficiosa para la gran mayoría de la población (y esto no solo en Chile sino en quien quiera adoptar un modelo similar), no hace más que crear una gran brecha de riqueza ya que esta normalmente se concentra en una sola esfera de la población, normalmente la política-empresarial.

Lo que nos llevaría a pensar que tal vez es un modelo ineficiente a largo plazo debido a que este solo se preocupa por la bonanza económica y no que esta llegue a todos los sectores sociales, llevando a la clases altas y privilegiadas a crear una ideología de “el pobre es pobre porque quiere, no aprovechan las herramientas del mercado para progresar”.

“La situación en Chile desvela la gran desigualdad que este tipo de modelo crea en la sociedad”

Entonces, ¿dónde queda ese “crecimiento con igualdad”? Esta igualdad, al igual que la bonanza, no es mas que una fantasía que se desploma cuando la situación se analiza lejos del lastre de la ideología neoliberal para la cual el dinero y la riqueza, no importa que tan bien o mal este distribuida, lo es todo, y así como cuando a María Antonieta le preguntaron sobre que comerían la gente, un neoliberal siempre optara por decir “Que coman Pastel”.

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