Cultura y Arte

Cacerolas y guitarras

Ricardo Sierra

Y sonaron los cacerolazos en Chile, la gente salió a la calle en multitudes que nunca se habían visto. En una de las últimas marchas, la del 25 de octubre, emergieron más de un millón de personas protestando en las calles y plazas, alzando sus voces, exigiendo, proclamando, haciendo ruido con cacerolas, indignados por los actos de autoritarismo del gobierno conservador de Sebastián Piñera.

Con banderas, pañuelos y guitarras en mano, se congregaron en las calles, bailando, coreando a gritos su dolor y miedo de que nuevamente, se había implantado el ejercito en las calles. Como los días previos al golpe de estado de 1973: lúgubres, olor a muerte y ausencia por los caídos y desaparecidos, tragados por las fauces bestiales de la dictadura de Pinochet.

La cultura y el arte mantienen viva la esperanza de un cambio entre los congregados, tumultos de gente que hacen un ruido necesario, rectificando y dando veracidad al movimiento generado en este oscuro mes de octubre. Algunos creen que esto fue mera generación espontanea, otros nos revelan que este cáncer neoliberal no era culpa solamente de las decisiones de Piñera, sino de antes, mucho antes. Mostrándonos que la dictadura de dieciocho años no fue extirpada de la sociedad en absoluto, sino que fue mutando entre gobiernos de izquierda y derecha, maniqueo sutil, insertado en lo profundo de un sistema económico en putrefacción.

Camila Moreno, cantautora, activista y creadora de piezas musicales que han tenido repercusión importante en la sociedad chilena desde hace una década, vuelve aparecer entre los manifestantes. Decidida, con rabia en la mirada, con un llanto atorado en la garganta, ocupando un micrófono instalado entre la masa popular. Alienta a la gente a no rendirse, a seguir luchando.

Habla sobre un despertar de las consciencias, ¡al fin los chilenos y el mundo abren los ojos a la verdad!, el ocaso de un sistema que se nos había vendido como un paraíso, un edén o modelo a seguir en toda la región, terminó siendo una falacia, una vil y vulgar mentira.

“¡Esto no tiene que ver con los treinta pesos del alza del transporte, tiene que ver con la educación, con la salud, con la dignidad de los sueldos, con la vivienda, con el derecho a amar a quien queramos amar, con el derecho a ser quien queramos ser, por el derecho a la vida, a la libertad, a la paz, a la libre expresión…!” exclama Moreno.

Abrieron la cloaca y salieron enardecidos los demonios y horrores del sistema, ¿cómo es posible que el “enemigo poderoso” que menciona Piñera en uno de sus discursos, sea el mismo pueblo chileno, la misma gente harta y reprimida? ¿En verdad el mundo sigue creyendo que el neoliberalismo es viable en tiempos del surgimiento de un nuevo sentir popular? ¿Qué acaso vamos a seguir llamando vándalos y criminales a la gente que sale a reclamar sus derechos en cada ciudad latinoamericana y del mundo? Chile, Ecuador, Haití y más se van agregando a la lista.

“…una vida se apaga porque le estorba…”

¿Es un espejismo o son extraterrestres que nos vienen a visitar y a incomodar en nuestro suave y acolchonado trono de privilegios? Como diría Cecilia Morel, primera dama de Chile: “es como una invasión alienígena […] vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartirlos con los demás.”

Hace diez años Camila Moreno se dio a conocer por una poderosa canción que ha vuelto a ser entonada por el pueblo chileno, junto con canciones de Violeta Parra y Víctor Jara, titulada “Millones”, del álbum Almismotiempo.

“…una vida se apaga porque le estorba…”

Los datos duros revelan que el número de muertos a la fecha es de 20 personas; el ejercito, como medida de “protección”, no ha tenido empacho en disparar en contra de la gente y a detenido a más personas por el simple hecho de estar en las calles protestando. “Son unos agitadores, vándalos que destruyen negocios, pintan paredes y queman camiones…” dicen los medios de comunicación. ¿México, les suena? Me temo que sí.

“…millones de almas en su inmensa cuenta…”

El éxito del modelo chileno queda en duda cuando surge una explosión popular de esta magnitud. Las protestas continúan hasta el día de hoy, no hay noticias todavía del ejercito retirandose de las calles, solamente hay un cambio de gabinete y una primera señal de que el gobierno quiere sentarse a escuchar a la gente. ¿Hasta ahorita? Espero no sea demasiado tarde, después de haber dado el garrotazo y haber dejado manchada la banqueta.

“…ellos gobernaron el pasado, la rutina, la energía, no gobernaran el futuro… no gobernaran el presente, el futuro, quieren millones, millones, millones… millones de almas en su inmensa cuenta.”

Camila Moreno se difumina entre la gente, entre los gritos, cacerolas y guitarras vivas.

¡Viva el pueblo chileno!  

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