Sociedad y Política

La muerte

Franco Escobar

El Día de Muertos se acerca y muchos de nosotros recordaremos a aquellas personas que ya han muerto. ¿Pero qué es exactamente la muerte? Independientemente de lo que pase después de ella, definir lo que es la muerte misma ha sido una de las preguntas más interesantes para la humanidad.

Durante mucho tiempo, la muerte ha sido definida o concebida como el momento en el que nuestro corazón deja de latir, nuestros pulmones dejan de respirar, o ambas al mismo tiempo. Sin embargo, a principios del siglo XX hubo un estudio científico que puso en duda estas definiciones.

En 1926, el científico Sergei Brukhonenko diseñó un experimento con perros en el que primero drenaron la sangre canina fuera del cuerpo. En consecuencia, los perros dejaron de respirar y su corazón se detuvo. A partir de ese momento, los doctores comenzaron a contar el tiempo hasta tener diez minutos sin pulso ni respiración. Al concluir los diez minutos de muerte, una máquina tenía la función de inyectar sangre re-oxigenada de regreso al cuerpo y bombearla de manera cíclica. Milagrosamente, los perros revivieron y muchos de ellos eventualmente tuvieron una recuperación completa.

En el caso de muchos animales es posible cortar o inhabilitar alguno de los órganos vitales y el cuerpo puede seguir moviéndose por un corto tiempo. Sin embargo, diez minutos sin latidos del corazón es un largo tiempo y el Dr. Sergei demostró que no tener pulso no era lo mismo que estar muerto. De hecho, muchas personas empezaron a tener mucho miedo de ser enterradas vivas.

Entonces, otros doctores definieron la muerte como el momento en que el cuerpo experimenta una putrefacción o descomposición evidente, pero tampoco era una definición muy precisa. En muchos lugares, hoy en día, la muerte se define más como un proceso que como un momento.

“Lograron extender nuestra capacidad de vivir artificialmente, o de revivir”

Morir es una transición paulatina, generalmente, en la medida en la que nuestros órganos más importantes van dejando de funcionar en su totalidad. Fue hasta los ochentas que la comunidad médica enfocó la definición de la muerte en el cerebro, por lo que ahora podríamos tener una muerte cerebral y seguir respirando. 

Hay también un par de estudios científicos que trataron de estudiar las experiencias cercanas a la muerte, sobre personas que aseguraban haber salido de su cuerpo mientras se encontraban en el cuarto de cirugía y que por cuestiones de extensión no citaré en estos momentos.

Gracias al estudio del Dr. Sergei, se logró desarrollar otras máquinas que buscaron y lograron extender nuestra capacidad de vivir artificialmente, o de revivir. Como resultado, en la actualidad tenemos el desfibrilador para reanimar corazones, los pulmones de acero para sustituir a los nuestros, entre muchos otros.

La muerte, es quizás, uno de los temas más fascinantes para cualquier individuo.

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