Sociedad y Política

Libertad apócrifa

Bien dice Nietzsche en el Crepúsculo de los Ídolos, nuestras instituciones no valen ya nada: sobre esto existe unanimidad. Pero esto no depende de ellas, sino de nosotros. Después de haber perdido todos los instintos de los que brotan las instituciones, estamos perdiendo las instituciones mismas, porque nosotros no servimos ya para ellas.

El democratismo ha sido en todo tiempo la forma de decadencia de la fuerza organizadora. Para que existan instituciones tiene que haber una especie de voluntad, de instinto, de imperativo, que sea anti-liberal hasta la maldad: una voluntad de tradición, de autoridad, de responsabilidad para los siglos futuros, de solidaridad entre cadenas generacionales futuras y pasadas in infinitum. Si esa voluntad existe, se fundan cosas como el imperium Romanum.

La gente vive para el hoy, vive con mucha prisa, vive muy de forma irresponsable: justo a esto se le llama “libertad”. Se desprecia, se odia, se rechaza aquello que hacen las instituciones: la gente cree estar expuesta al peligro de una nueva esclavitud allí donde se deja oír simplemente la palabra autoridad.

Los mexicanos hemos pasado años bajo un sistema autoritario que ha encaminado a la sociedad a desinteresarse por sus políticas, nos han educado para creer que solo los políticos hacen política, nos hemos creído que el Estado mexicano es el villano de nuestro país. Hoy nos piden participación ciudadana: una contradicción.

” En un espejo de la realidad social mexicana, observo un retroceso”.

En esto tiempos, abandonar los instintos del Estado es una fatalidad más. Esos instintos se contradicen, se estorban y se destruyen unos a otros. En un espejo de la realidad social mexicana, observo un retroceso. En todos los rubros padecemos de insatisfacción. Vengo de una generación individualista, critica e indiferente a la que nunca se le enseñó que luchar por su país debería ser un orgullo, un motivo aspiracional. Poner en marcha nuestras mentes para poder contribuir con algo a nuestras vidas y de paso a la sociedad.

Pero esto es un síntoma de decadencia: nuestro moderno concepto de libertad es una prueba más de la degeneración de interés político. No bastara con pronunciar la importancia de la ciudadanía en la toma de decisiones para mejorar la política mexicana, no bastaran las acciones

¿Eres tú el que se queda mirando? ¿o el que hecha la mano? ¿o el que aparta la vista?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s