Sociedad y Política

Mala Fama

En Puebla se vive un fenómeno de dictadura acerca de la despenalización del aborto. No es una dictadura por ser una minoría la que predomina e impone, sino su contrario, es una presunta mayoría la que decide bajo el estandarte de la naturaleza y las buenas costumbres. Estas mayorías no vislumbran el peligro del conservadurismo que mutila la decisión personal sobre el territorio más próximo al ser: el cuerpo. 

Ahora bien, si no se puede decidir sobre el mismo cuerpo, entonces lo que se debate en las cámaras legislativas y en las movilizaciones sociales conservadoras no es una despenalización del aborto, es la expropiación del cuerpo. El Código Penal del Estado Libre y Soberano de Puebla en su artículo 339 tipifica el delito de aborto como “aborto es la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez”.

De igual forma, en el artículo 342 se estipulan las conductas que dan pie a la sanción privativa de libertad y sus agravantes: “Artículo 342.- Se impondrán de seis meses a un año de prisión a la madre que voluntariamente procure su aborto o consienta en que otro la haga abortar, si concurren las tres circunstancias siguientes:

  • I.- Que no tenga mala fama; 
  • II.- Que haya logrado ocultar su embarazo; 
  • III.- Que éste no sea fruto de matrimonio. 

Faltando alguna de las circunstancias mencionadas, se le impondrán de uno a cinco años de prisión.

La manera en que el legislador planteó las agravantes responde a una exigencia social de 1986, año en que se publicó el actual código penal. Se necesita realizar una interpretación a contrario para poder comprender sus verdaderas intenciones: lo que los legisladores quisieron expresar, es que, las mujeres que tengan mala fama, que no hayan logrado ocultar su embarazo y cuyo embarazo sea fruto de su matrimonio, son acreedoras a una pena de 1 a 5 años de prisión. Mientras que las que logren esconderlo, tengan buena fama y no hayan concebido en el matrimonio, solo les corresponderá pena de 6 meses a 1 año. 

Lo plasmado en los artículos citados corresponde a una demanda social que en su momento se justificaba como legal y necesaria, porque se concebía  a la mujer como un cuerpo de deseo y de castigo. Su rol no era más que el de ser acompañante y ser pulcra, entendiendo la pulcritud y la pureza como un dote especial impuesto y adoptado. Estamos en 2019 y las agendas públicas y las campañas políticas prometen erradicar todo tipo de violencia contra la mujer y ser un tema prioritario y progresivo, atendiendo los objetivos del desarrollo y derechos humanos. Es una farsa. 

” resulta hipócrita si se decide velar solo por el significado de ‘mujer’ que pareciera más prudente y no por la mujer en todo sentido de la palabra”

En ese sentido, poner a la mujer como eje temático en agendas públicas hoy en día resulta hipócrita si se decide velar solo por el significado de “mujer” que pareciera más prudente y no por la mujer en todo sentido de la palabra y con las cargas y connotaciones históricas que forman parte de cada una. 

La mujer -y si me permiten tratar de explicar muy pobremente lo que significa- es no solo el atributo femenino que se ve en los medios de comunicación o la pulcritud de 1986. Es la decisión de salir a la calle y soportar violencias, es levantarse y reconocerse como propia y no vandalizada, son las piernas y los senos pero no como aquellos atributos sexualizados, sino como parte de un mismo cuerpo que se mueve y respira.

Las mujeres son ideas y mente, dolores y vida, son deseos profesionales y sexuales y lo que decida ser, y si no decide ser madre, igual sigue siendo mujer. Entonces, si en los discursos demagogos se plantea a la mujer como centro, es su compromiso proteger, promover, respetar y garantizar los derechos de la mujer tal y como es y no como gustaría que fuera. 

Lo que trato de decir es que, el código penal de Puebla protege esta dictadura de mayorías al mismo tiempo que es arbitraria y rudimentaria. Nuestro código además de ser pobre por no contener significados de lo que se espera sea una buena fama, es contrario a la constitución y a los tratados internacionales en materia de derechos humanos que México ha ratificado. Olvidando que ha quedado obligado a adoptar todas las medidas necesarias para compaginar leyes internas con las internacionales.

En tanto se continúa reivindicando la pobreza del código penal poblano, se sigue dando un motivo más para seguir saliendo a las calles a exigir, de nuevo, dejar de tener mala fama por ser mujer en toda su expresión.

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