Ciencia y Tecnología

¿Fidelidad?

Autora: Ruth Guerra

La fidelidad es un término que todos conocemos. En su origen, este concepto trataba del vínculo con dios, pero que actualmente cada persona tiene su propia interpretación del mismo. Lo que para uno podría ser fidelidad, para otro podría no serlo. De esa noción tan compleja es que suele generarse un impacto no siempre positivo en las relaciones de pareja.

La definición de infidelidad es cualquier cosa menos fija. Antiguamente el concepto tenía una connotación estrictamente relacionada a la monogamia, creada por el matrimonio, enfocada exclusivamente el acto sexual con otra u otras personas fuera del mismo. Ciertamente esto ocurría en una época en la que el matrimonio representaba una alianza entre familias; dicha alianza casi siempre se efectuaba con fines económicos y no románticos. Por lo que, al paso del tiempo, al ir cambiando la connotación del matrimonio a algo más romántico, la definición de infidelidad pasó de ser un concepto estático a uno dinámico, cambiante, pero casi siempre asociado a una conexión profunda, vinculada a la lealtad.

En la era digital  actual ésta definición continúa moviéndose ampliamente debido a que aparecen en la cultura fenómenos como el sexting, pornografía, clubs de strippersTinder, etc.

Al paso del tiempo, al ir cambiando la connotación del matrimonio a algo más romántico, la definición de infidelidad pasó de ser un concepto estático a uno dinámico, cambiante, pero casi siempre asociado a una conexión profunda, vinculada a la lealtad

En  mi práctica profesional he observado que entorno a la infidelidad se generan muchos problemas; pareciera que éstos provienen del miedo a hablar de manera clara y abierta sobre temas de sexualidad en pareja, sobretodo debido a que es un tema tabú. Es un hecho que hay una ausencia de educación sexual, pero pareciera no ser el único factor que desencadena problemas, ya que aun cuando se cuente con cierta información sobre la sexualidad, prevalecen  la falta de diálogo en las parejas. Quizá porque algunas personas creen que los matrimonios y noviazgos son contratos como de propiedad, entre personas y objetos, no entre seres humanos con historias de vida particulares, sueños y fantasías diferentes.

Quizá porque algunas personas creen que los matrimonios y noviazgos son contratos como de propiedad, entre personas y objetos, no entre seres humanos con historias de vida particulares, sueños y fantasías diferentes

En mi opinión, sucede que las parejas con mucha frecuencia no hablan del tema y no establecen acuerdos sobre la sexualidad y lo permitido en las relaciones que se entablan. Por lo tanto, las partes no tienen claros los compromisos ni los límites. El resultado es que las personas sufren cuando sienten que se cometió un acto de infidelidad en su contra.

Cuando los escucho me recuerdan que mientras algunas formas de faltar a las reglas son en efecto directas al mundo de la transgresión, todo se complica cuando no hay reglas claras y todo se torna mucho más turbio. Al no tomarse acuerdos claros, al no hablar del tema de manera directa, al no  conversar sobre lo que cada uno espera o desea de las relaciones,  al no explicitar su definición personal sobe fidelidad, decir abiertamente cuáles son los límites de cada person, etc, existe una alta probabilidad de que en algún momento de la relación tengan algún conflicto.

Como menciono previamente, en la actualidad la idea de infidelidad es un concepto dinámico, motivo por el cual es difícil tener estadísticas precisas, mismas que actualmente sugieren que es una práctica que va en aumento y, si bien puede variar un poco los resultados sobre la cantidad de personas que viven una infidelidad, las cifras suelen superar un 50% en las relaciones de pareja.

Es una práctica que va en aumento y, si bien puede variar un poco los resultados sobre la cantidad de personas que viven una infidelidad, las cifras suelen superar un 50% en las relaciones de pareja

Otro hecho es que la infidelidad no siempre es negativa para las relaciones, ya que en algunos casos es un detonante para que las parejas revisen lo que están construyendo y aprovechen la oportunidad para consolidar su relación. Este podría ser un medio por el cual algunas parejas ajusten toda la relación, se tomen un tiempo para pensar, proponer acuerdos y abrir espacios para una mejor comunicación, de reformular la dinámica de pareja y crecer.

Desde mi punto de vista y experiencia laboral, recomendaría fuertemente que toda pareja dialogue sobre dicho concepto, sobre las cosas que les gustan y las que no les gustan, con la finalidad de llegar a acuerdos que funcionen para los miembros de la relación y se eviten momentos de malestar, sufrimiento, o incluso rupturas definitivas.

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