Sociedad y Política

Conociendo mis violencias

Autora: Fer de la Rosa

“[…] asumo a mi cuerpo como territorio político debido a que lo comprendo como histórico y no biológico. Y en consecuencia asumo que ha sido nombrado y construido a partir de ideologías, discursos e ideas que han justificado su opresión, su explotación, su sometimiento, su enajenación y su devaluación […]” (Gómez Grijalva, Dorotea 2012)

Con las letras de Dorotea Gómez Grijalva es que se puede comenzar a tratar de comprender y explicar lo que significa ser mujer en el mundo y especialmente en nuestro país. Somos cuerpo desnudo inerme ante la historia que nos golpeó y nos ultrajó, que decidió el papel que nos tocaba vivir y que hasta el día de hoy, nos toca soportar. No pretendo decir soportar como un concepto sin poder remediar, sino como un concepto para hacerlo propio y hacer saber que nuestro cuerpo no es territorio político ni de hombres o demás mujeres, sino que es lo que cada una decide que debe ser.

“Somos cuerpo desnudo inerme ante la historia que nos golpeó y nos ultrajó, que decidió el papel que nos tocaba vivir y que hasta el día de hoy, nos toca soportar”

Emprender la lucha para reivindicar la posesión de nuestra honra y derecho no puede comenzar y terminar con un solo discurso, debe comprender además del dolor, la estrategia legal para responder a un país positivista y no naturalista (entendiendo el positivismo como aquella corriente del derecho donde lo que cuenta es lo escrito y codificado para ser reconocido por el Estado y, el naturalismo, como el derecho y dignidad que le corresponde a cada ser humano por el simple hecho de serlo).

En ese sentido, es menester de todas las mujeres conocer los medios de protección integral que tiene a su disposición para hacerlos suyos y exigir lo que por derecho le corresponde. Ahora bien, además de empezar a conocer las herramientas legales en pro de las mujeres, es importante comenzar a redefinir las palabras que tanto daño nos hacen y que no nos atrevemos a  enfrentar. La violencia entonces, esa palabra cargada de horror y repercusiones, usualmente es muy acotada al decir que solo responde a la violencia física y psicológica. Es mucho más que eso.  

Los tipos y ámbitos de violencia que nos rodean se encuentran plasmados en La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, donde en su artículo 5 fracción IV, indica que la violencia contra las mujeres es Cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público”. Derivado de lo anterior, se puede sustraer entonces que la violencia contra la mujer no solo es la expresión de la agresividad física o psicológica como usualmente se pensaría, sino que, tiene diferentes manifestaciones que son acordes a la vida cotidiana de una persona, tal como la que puede suceder en el entorno patrimonial, económico y sexual, siendo la violencia sexual diferente a la física porque ésta ocurre debido a la existencia de un uso de poder sobre el territorio del cuerpo femenino por ser percibido como un cuerpo de placer y disfrute unilateral.

“La violencia contra la mujer no solo es la expresión de la agresividad física o psicológica como usualmente se pensaría, sino que, tiene diferentes manifestaciones que son acordes a la vida cotidiana de una persona”

Otra cuestión importante de resaltar del significado de violencia que la ley nos cita, es que, además de las modalidades de violencia ya transcritas, éstas pueden llevarse a cabo en el ámbito público como en el privado. Es relevante destacar que dicho significado encuentra su antecedente en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer o también conocida como la “Convención Belém do Pará” de 1994 y ratificada por México en 1998, siendo entonces de carácter obligatorio en todo el territorio mexicano desde entonces y a la que se le debe el avance de la protección del Estado para con las mujeres, ya que, la obligación de proteger y garantizar del gobierno no solo concierne a las manifestaciones de la agresión en el espacio público, sino que, los mismo espacios restringidos al Estado también son de su competencia, tal como el hogar.

Hablar sobre las modalidades y ámbitos de violencia resulta ser de vital importancia para comenzar a reflexionar sobre la manera en que miles de mujeres mueren en vida y para lograr comprender el significado político de nuestro cuerpo en conjunto con las violencias silenciosas y que usualmente son olvidadas.

No obstante y tal como lo mencioné al principio de la columna, no basta con discursos para reivindicar el lugar de la mujer en el país y su cuerpo, sino que, empezar a conocer los medios legales para su protección es solo un inicio; se necesita comenzar a reconocernos como sujetos violentos y violentados, como sujetos despojados y desplazados y solo así, lograr nuestra propia conquista, porque nuestro cuerpo no es un territorio político.

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