Cultura y Arte

Tapiró i Baró, el orientalismo en las artes

Poco se sabe de las expresiones del orientalismo en el arte, además de la literatura e historia. El término es definido por Edward Said como una proyección de Occidente sobre Oriente, en particular las visiones europeas de Medio Oriente, mientras que en la literatura se enfoca en las relaciones de poder y construcción del conocimiento, en el arte adquiere una representación más folclórica, como un interés de lo “exótico” más allá de documentar la humanidad de la población.

Josep Tapiró i Baró, considerado uno de los exponentes del orientalismo en las artes, se educó en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona junto con Claudio Lorenzale, Agustín Rigalt, Pablo Milá Fontanals y Mariano Fortuny,  este último fue quien influyó en el interés de Tapiró y Baró por reflejar el oriente debido a los constantes viajes que realizaron juntos a Marruecos. Aunque fue criticado por reflejar con cierto exotismo y sensacionalismo a los marroquíes, su técnica en la acuarela fue muy precisa.

El arte orientalista era percibido en Europa como “un escape a la fantasía”, donde poca atención se prestaba a documentar el estilo de vida de la población -o algún interés por comprender la cultura- y no percibirlo con cierto folclore, aunque  a pesar de las críticas, el arte orientalista nos deja apreciar la manera en que influye sobre el romanticismo, claro sin olvidar que este movimiento se caracterizaba principalmente por reflejar los sentimientos, un gran aspecto personal y tendencias de subjetividad.

A pesar de que existen diversos artistas que reflejaron mayormente el orientalismo en su técnica, como Théodore Chassériau, Jean-Auguste-Dominique Ingres, Eugène Fromentin, Willem de Famars Testas e incluso Eugène Delacroix. No es para menos prestar atención al trabajo de Tapiró i Baró, que nos lleva a reflexionar la manera en que el mundo islámico -en este caso situado en un discurso de otredad– era  percibido en España.

El arte orientalista era percibido en Europa como un escape a la fantasía, donde poca atención se prestaba a documentar el estilo de vida de la población”

Parache, el bailador
          1895 – 1900. Acuarela sobre papel, 680 x 470 mm.
           Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Después del fallecimiento de su amigo y compañero, Mariano Fortuny, Tapiró i Baró decidió establecerse en la ciudad de Tánger a partir de 1876 hasta el día de su muerte en 1913 donde pasó sus últimos días. El pintor siempre procuró elegir los aspectos más tradicionales de la sociedad para los europeos, algo que le caracterizó al resaltar detalles que resultaban pintorescos -lo que a mi parecer lo alejaba un poco de la realidad- en obras como Parache, el bailador o Santón Darkawía.

Santón Darkawía
TAPIRÓ Y BARÓ, JOSÉ
Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Es importante señalar el surgimiento el orientalismo romántico español en las artes, emerge en un contexto en el que el desplazamiento y el exilio eran parte de la materialización de las obras. Debido a los antecedentes de la península y que algunos sugieran -que lejos de tratarse de una representación del exotismo- sea el resultado del diálogo entre ambas culturas o incluso, ciertos procesos de hibridación.

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