Economía

Guía para romper cosas en las manifestaciones

Etienne Ricárdez

Estudiante en la licenciatura en Economía.

Advertencia: lo que estás a punto de leer no es una invitación a romper cosas, de hecho, eso un delito y podrías enfrentar cargos. Cualquier decisión que se tome a partir de la lectura de este texto es mera responsabilidad del lector.

En días pasados se generó mucha controversia por las acciones tomadas por manifestantes debido a las intervenciones/daños hechos a monumentos históricos y uno que otro comercio de la Ciudad de México.

No me voy a meter en si está “bien” o “mal” (aunque personalmente las apoyo, creo que si ya de plano es bien difícil ser mujer por las brechas salariales, las oportunidades asimétricas y tener bolsillos falsos en los pantalones, lo peor que les puede pasar es vivir con miedo… y creo que lo mejor que podemos hacer es entenderlas y apoyarlas, en fin, es una opinión personal), me voy a meter en las consecuencias económicas y cómo ser lo más inteligente a la hora de manifestarse.

Supongamos que tu manifestación debe de cumplir el requisito de romper una que otra cosilla. Regla de oro: no destroces, rompas o dañes la propiedad de los comercios locales o viviendas. Eso es lo peor que puedes hacer. Levantar un pequeño negocio familiar siempre representa un reto y dañar el patrimonio de una familia que se esfuerza trabajando para sostenerse no es nada benéfico para la sociedad o para la causa por la que te estás manifestando, todo lo contrario, si le prendes fuego a la miscelánea de la esquina lo único que estás logrando es quitarle el patrimonio a una familia y, muy probablemente, comprometiendo su situación económica.

“No me voy a meter en si está “bien” o “mal”. Me voy a meter en las consecuencias económicas y cómo ser lo más inteligente a la hora de manifestarse”

Imagina el tiempo que se tardarán en reparar su casa y no solo eso, imagina todo el dinero que no estarán ganando por tener su miscelánea cerrada. No, no, no. Le estás quitando los útiles escolares a una niña o, peor, la comida a una familia. Ahí sí no.

En cambio, si decides ir por uno que otro monumento o una escultura, te tengo una buena noticia: muy probablemente está asegurado.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha pagado una serie de pólizas que cuestan millones para tener asegurados bienes patrimoniales. Por ejemplo, en 2016 pagó 165.9 millones de pesos por pólizas para asegurar 110 mil monumentos históricos, 29 mil zonas arqueológicas y 120 museos en todo el país, incluyendo escuelas y acervos documentales. Sin embargo, el portal de transparencia del Gobierno Federal (el INAI) no tiene datos más recientes. Esperemos que sea porque la 4ª Transformación está cambiando de plataforma y no porque en realidad no hayan pagado dichas pólizas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha pagado una serie de pólizas que cuestan millones para tener asegurados bienes patrimoniales

Pero ojo, no tenemos el derecho de destrozar monumentos por el simple hecho de que estén asegurados y que dicho seguro se pague con nuestros impuestos, de hecho, dañar patrimonio histórico está tipificado como un delito, así que, la recomendación es no hacerlo, ya que puedes perder tu libertad.

Hago estas recomendaciones porque sé que hay cosas que no van a cambiar, como romper cosas en manifestaciones, y me gustaría que esas cosas se hagan con la mayor conciencia, información y responsabilidad posible.

No dañen a nadie, manifiéstense y hagamos de este un mejor país, pero sin dividirlo o dañar a los más desaventajados.

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