Cultura y Arte

Houellebecq, un escritor encantador

Ricardo Sierra

Licenciado en Teatro por la UDLAP. Funge como actor, director, escenógrafo, novelista y cuentista. Miembro de la compañía Filmando a Godot

En un arrebato que no sé de dónde me salió, decidí dejar todo lo que tenía planeado para leer y preguntarle a mi padre, derrotado, si me recomendaba algún libro que le haya impresionado. No tardó más de media mañana cuando apareció con la respuesta y el siguiente libro en la mano. Se trataba de “Plataforma” (2001), la cuarta novela del escritor francés Michel Houellebecq, personaje intrigante y fascinante, poeta en sus inicios, escritor de novelas y también actor de una película en donde él mismo es el secuestrado: “El secuestro de Michel Houellebecq” (2014).

Despeinado y con cara de haberse metido de todo en sus venas azuladas, Houellebecq nos va narrando la historia de Michel, su alter ego, quien viaja a Tailandia en un tour turístico por paisajes evocadores.

La historia transcurre viendo al personaje de Michel hacer sus actividades cotidianas, levantarse, salir de su habitación, comer, mirar la espesura del ambiente y volver a su recamara sin que hubiera pasado nada. Pero mientras van transcurriendo los días, la historia nos va revelando un personaje más complejo de lo que parece; un hombre que acaba de perder a su padre, busca en algún lado el sentido de lo que se le va presentado en su vida sin que él lo planee. Vamos desmembrando a un personaje con gustos eróticos, “guarros”, como lo menciona el autor en la novela. Este placer peculiar, que desentona con sus demás compañeros del tour, lo llevará hasta el límite de sus propios deseos y pensamientos.

La trama pone en la mesa al turismo sexual como pretexto para ir desgarrando la carne de nuestra historia, porque a pesar de que suene tan perversa como seguramente lo empiezan a imaginar, resulta tener muchos más tintes para disfrutar. A Michel se le ocurre una idea de negocio perfecto: una forma de lograr que el turista extranjero, sea hombre o mujer, cumpla con sus fantasías y deseos, sean estos perversos o no, sin que se le juzgue, sin que se le señale, simplemente viendo a la prostitución como una actividad cotidiana como los juegos organizados en las piscinas de hoteles, el karaoke o las motonetas en la playa, todo incluido en el mismo paquete.

“El turismo sexual como base, como plataforma para satisfacer mentes estresadas y perdidas en la sociedad europea, que ante los ojos de muchos, está en decadencia”

“Plataforma” nos muestra cómo, también en la literatura, el concepto de “literatura corporativa” o “estética empresarial”, es una forma de contar los sentires humanos y relatarnos desde el corporativismo una gran historia. Cómo el escenario de un hombre, sin mayores ambiciones más que el de masturbarse en la soledad de su recámara, nos muestra las posibilidades de guiar la historia a cualquier sitio. El turismo sexual como base, como plataforma para satisfacer mentes estresadas y perdidas en la sociedad europea, que ante los ojos de muchos, está en decadencia. La visión mercadológica del diseño de espacios, la importancia de tomar en cuenta el cómo la gente invierte su tiempo, en qué se entretiene, qué se les puede ofrecer como alternativa ante un mundo gris y que avanza a grandes velocidades hacia el cráter de un volcán activo. A ratos, resulta ser una guía perfecta de mercadotecnia, pero si rascamos un poco, descubrimos una trama con muchísimas riquezas.

Entre Mich y su pareja se va tejiendo una relación diferente, distinta a lo que quizás en Occidente estamos acostumbrados a llamar “relación”. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de relaciones? me pregunto: ¿Complicidad? ¿Entendimiento? ¿Afecto? ¿Individualidad? ¿Confianza? ¿Tiempo? ¿Sexo? Se nos plantea que la monogamia no es el único camino, hay más opciones. Siendo crudo en sus descripciones, Houllebecq nos escupe de una manera detallada los encuentros sexuales de la pareja, en un ambiente idealizado, que poco a poco va tornándose en una violencia explícita.

Algunos lo han llamado un escritor insensible, vulgar, provocativo y hasta incómodo. Pero es en esa provocación, en esa incomodidad, donde creo que está la mayor riqueza de su literatura. Cómo narra esos momentos en que nos deja absolutamente desnudos o vulnerables, sensibles a lo que está pasando o sintiendo. Cómo se las ingenia para que, en un lenguaje sencillo de leer, nos cuestionemos a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea y afecta.

“Se nos plantea que la monogamia no es el único camino, hay más opciones”

Sinceras son las páginas de “Plataforma” que, seguramente, se les desbaratarán de las manos como mantequilla untada en vientres desnudos. Un libro que sorprende por los temas y la voz narrativa que va guiándonos por caminos de sombras y luces. Encontrándole el gusto tanto a la tibieza de una mirada sensual como también al calor violento de un buen fuetazo en nuestras espaldas desnudas.

Ustedes elijan lo que les guste más, pero no olviden que, si hablamos de Houllebecq, el escritor controvertido que se vende como ermitaño, no lo podemos dejar de leer para entender los nuevos vientos que soplan en estos tiempos aciagos.

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