Expresiones

Como los erizos

Elsa Maile

Licenciada en Relaciones Internacionales y Ciencia Política por la UDLAP. Actualmente cursa su especialización en Medios y Política en CLACSO

Hay una historia que llegó a mi vida como todas aquellas historias que valen la pena, con música y justo cuando más la necesitaba. Llegó para quedarse y aconsejarme cada vez que lo necesito. Es una historia que nos dice mucho sobre el amor y sobre la naturaleza e incluso, sobre la forma en la que nos relacionamos afectivamente.

Los puercoespines de Schopenhauer, habla de que cuando los puercoespines tienen frío buscan por naturaleza reunirse con otros de su especie. Así, se juntan mucho para compartir su calor; el problema es que, cuando hacen esto, sus espinas terminan por clavarse con los que están a su alrededor, por lo que se ven en un dilema: sufrir el frío solos o lastimarse unos a otros. La solución es, entonces, acercarse lo suficiente para transmitir calor, pero mantener la distancia necesaria para no lastimarse.

Después de Schopenhauer, Cernuda tomó este ejemplo y dijo:  “Como los erizos, ya sabéis, los hombres un día sintieron su frío. Y quisieron compartirlo. Entonces inventaron el amor. El resultado fue, ya sabéis, como en los erizos”.

Así, justamente como los erizos, los seres humanos necesitamos aprender a compartir todas las cosas que tenemos, dar amor, sentirnos acompañados por aquellos a los que queremos y arriesgarnos a acercarnos un poquito más a otras personas, abrir nuestros corazones y recordar que un poco de calor puede ser justo lo que falta para terminar de descongelar ese corazón que clausuramos tras el último fracaso.

Recordemos que compartir nuestro frío también implica saber que no depende completamente de la otra persona que desaparezca.

Conocer nuestros límites y recordar que estar demasiado cerca puede terminar por lastimarnos también es sano, saber que después de todo el mundo sigue incluso si no tenemos a otra persona a nuestro lado. Hablar, compartir y estar, pero también dar tiempo, permitir, confiar es la clave para poder encontrar un equilibrio; no solo en relaciones amorosas, con nuestra familia, con amigos y hasta con nuestro trabajo. Hablamos mucho últimamente de las parejas tóxicas y de las “relaciones a medias” que son los dos extremos de una moneda, y tendemos a pensar que son las únicas opciones, pero no nos damos cuenta que hay una gama de posibilidades en el rango de lo sano y que va a depender de nosotros en que punto nos quedamos.

La solución es, entonces, acercarse lo suficiente para transmitir calor, pero mantener la distancia necesaria para no lastimarse”

Como los erizos, compartamos nuestro calor recordando siempre la sana distancia y recordemos que la luz que hay dentro de nosotros es diferente y que la distancia que le sirve a uno puede no servirnos a todos. Aprendamos a hablar, a confiar y a querer sin necesitar y sin lastimar.

Como bonus en esta columna les dejo la canción que me llevó a reflexionar:

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