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Pobres almas en desgracia

por Rodrigo González

La mayoría de nosotros conocemos el cuento ficticio de La Sirenita, un ser mitad mujer mitad pez que es la hija de Tritón, el rey del mar y busca pertenecer al mundo humano en donde vive el príncipe de sus sueños. Sin embargo, eso es todo lo que es, un cuento, por lo que al ver la cantidad de odio que sale de las bocas (o mas bien dicho de los dedos) de las personas en las publicaciones en las redes sociales sobre que la actriz Halle Bailey interpretará a la icónica princesa de Disney me impacta, no por el hecho de que se critique la elección, sino por la cantidad de importancia que el mundo le está dando. Nuestras prioridades como sociedad realmente necesitan ser revaluadas.

El casting hecho por Rob Marshall dividió a la sociedad en dos bandos principales, el primero de ellos fue el que reaccionó de manera negativa, acusando a Disney y a los movimientos progresistas de estar llegando a ser radicales al llevar lo “políticamente correcto” a un extremo y que la película de La Sirenita es el último ejemplo de una serie de cambios que buscan la “inclusión forzada” (como ellos lo llaman) de otras etnias a las películas.

Por otro lado tenemos al bando que defiende la elección, argumentando que es necesario incrementar la participación de personajes morenos al mundo de la pantalla grande. Afirman que, al ser un personaje de ficción, no debería importar el color de piel. Sin embargo, curiosamente al preguntarles a ambos grupos su opinión acerca del tema, ambos están de acuerdo en algo: “No es la película en sí, es lo que significa para la sociedad”, pero, ¿realmente significa algo?

Durante las últimas semanas lo que realmente ha demostrado esta película es que lo principal para la sociedad es criticar, no importa si es a la actriz elegida o si es criticar al grupo que está criticando, la cosa es pelear, por ello yo me pregunto, ¿de verdad vale la pena el gastar tanto tiempo discutiendo por esto?

Primero que nada hay que tener algo muy presente: al final es una obra de ficción, no va a cambiar al mundo el si la nueva sirenita es de un color de piel u otro, no va a ser trascendental para la humanidad, simplemente es una película de Disney que lo que busca es entretener y hacer dinero, punto, no busca convertirse en una película de culto ni iniciar un movimiento social.

Segundo: la elección está hecha, y honestamente dudo mucho que ni a Disney ni a Halle Bailey les quite el sueño si estamos o no de acuerdo con la elección, al igual que pasó con Scarlett Johansson en Ghost in the Shell o Naomi Scott en la nueva película de Aladdin.

El hecho de que muchas personas se desgarren las vestiduras para criticar tan fuerte el casting de una película me parece cuando menos una pérdida de tiempo. Es cierto que se necesita mucha más inclusión en las películas, pero no solo de afroamericanos sino de todas las etnias, y la verdad creo que Hollywood ha hecho un trabajo muy pobre y flojo para lograrlo. Si de verdad estuvieran interesados en la creación de un movimiento de inclusión, seguirían los pasos de directores como Jordan Peele o Xavier Burgin que se enfocan en crear nuevas historias que estén centradas en el incremento de la participación de las minorías en la sociedad y no el tomar algo que ya está hecho, hacer unos cuantos cambios a la historia, elegir un casting polémico y sentarse a ver cómo el mundo arroja dinero a sus películas.

Lo que también es cierto es que el sector que se opone a la elección la actriz está siendo el camuflaje perfecto para pequeños o medianos grupos que lo que realmente predican es un sentimiento racista y se esconden para justificar su discurso de odio. Cabe aclarar que no todas las personas que están en desacuerdo con la nueva princesa se pueden incluir dentro de este grupo, la mayoría son personas que simplemente no están de acuerdo con esta elección por cualquier número de razones, y están en su derecho de estar en contra, porque al final del día, cada quien es libre de tener sus opiniones, pero la línea entre estar en contra porque no te atrae la película por la historia y estar en contra porque la actriz principal es negra es muy delgada. Además, muchas veces las personas de ambos bandos confunden los comentarios, acusando a los individuos que no están de acuerdo con la visión general de la sociedad de retrogradas o de pertenecer al grupo de progresismo extremo.

Como comenté al inicio del texto, la verdad es que me parece una pérdida de tiempo el magnificar algo como un casting al punto de que la voz original de la caricatura tenga que salir a defender la situación. Si realmente están en contra de la película por cualquier razón, entonces simplemente no vayan a verla, demuéstrenle a Disney su descontento y que quieren ver películas nuevas que realmente sean inclusivas. Por el otro lado, si vas a defender hasta la muerte estas estrategias de inclusión, entonces haz algo porque vaya más allá que solo cambiar el color de piel de un dibujo animado; únete a movimientos, haz peticiones para generar una verdadera igualdad, pero si cualquiera de los dos grupos cree que porque comparten un par de memes en Facebook o porque crean un hashtag va a cambiar en algo la situación de la representación de las minorías son por lo menos ingenuos.

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