Ciencia y Tecnología

Sin maíz no hay tortilla y sin maíz no hay tacos

Judith Romero

La convivencia de los mexicanos y el maíz es tan cotidiana que pocas veces valoramos lo extraordinario que es esta especie. Al domesticarse ha estado presente durante aproximadamente 8,000 años. Han sido ocho milenios de historia, convivencia, evolución, tradición, cultura, gastronomía y diversidad que se nos heredó a través de una planta silvestre llamada teocintle.

El teocintle (Zea mays, ssp. parviglumis) es el ancestro silvestre más directo del maíz. Actualmente sabemos que se han identificado 59 razas mexicanas que se pueden considerar nativas.  Sin embargo, en el transcurso de los últimos cincuenta años el desarrollo de la agricultura moderna o convencional, basado en el modelo de la “Revolución Verde” y en la aplicación de insumos químicos resultó ser insostenible. Cada año, más de 200 millones de hectáreas de tierras agrícolas se pierden debido a la salinización, originando severos daños a los recursos naturales en el campo, medio ambiente y amenaza para la salud de los productores y trabajadores agrícolas.

En consecuencia, los productores se quejan de que la tierra ya no produce lo necesario para su beneficio y como consecuencia, el productor tiende a emigrar hacia Estados Unidos o las grandes ciudades mexicanas en busca de mejores fuentes de trabajo logrando con esto un abandono del campo. Pero no solo afecta al sector agrícola, sino que también repercute en la alimentación de los mexicanos. Tan sólo el promedio de consumo de maíz per cápita en México es de 196 kg anuales, según un informe de la SAGARPA (2016).

“El promedio de consumo de maíz per cápita en México es de 196 kg anuales”

La carente información sobre la historia del maíz en nuestro país está generando la pérdida de estas variedades que tienen como características una diversidad de colores, sabores y formas. En consecuencia el maíz nativo está siendo sustituido por los maíces transgénicos (maíces blancos y amarillos en su mayoría) que buscan estandarizar una especie.

¿Cuántas variedades de maíces conoces? ¿Sabes dónde puedes encontrarlos? ¿Sabes de qué están hechas las tortillas que consumes?

Quizás resulte complicado responder estas preguntas, pero es porque es tan normal en la dieta de los mexicanos, que pocas ocasiones nos generamos este tipo de preguntas.

En México la producción de tortilla está relacionada con empresas como Maseca y Minsa que estandarizan el proceso de la tortilla y la harina-masa proveniente de maíces transgénicos, así que es probable que las tortillas que consumes sean de maíz transgénico.

Es por ello que es importante actuar como sociedad y como estado en la conservación de recursos naturales, que más allá de representar una identidad nacional, y cultural, representa un valor socioeconómico que debe ir acompañado de políticas que permitan conservar la agrobiodiversidad a través de programas para el apoyo a la agricultura mediante técnicas sostenibles para el campo mexiquense.

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