Sociedad y Política

Perdidos entre titulares

por Rodrigo González

Imagen: Canva

Hoy en día el término “verdad” es algo muy relativo; muchos acusan a políticos, empresarios e incluso directivos de manipularla. Lamentablemente, el actor intelectual detrás de la distorsión de la verdad son los medios de comunicación, y más aún el mainstream media.

Desde hace un par de años, las empresas dedicadas a la comunicación se han encargado de mantener una agenda mucho más politizada. No es que no lo hayan hecho antes, pero al menos manipulan los hechos de manera más sutil. Ahora están dispuestos a girar la historia en cualquier ángulo con el fin de tener un titular.

“Lamentablemente en la actualidad solo nos vamos con el resumen de la noticia, o peor aún, solo con el titular”

Uno de los ejemplos más importantes es el de PewDiePie. Seguramente muchos de ustedes han escuchado hablar de él. Para los que no, PewDiePie es el ahora segundo canal más grande de YouTube, teniendo más de 96 millones de seguidores; Félix Kellerberg lleva aproximadamente 7 años haciendo videos de en la plataforma, ha creado múltiples actividades de recaudación de fondos para el tratamiento de agua, ayuda para la educación de niños en la India, entre otros. Sin embargo, si cualquiera de ustedes busca su nombre en Google en este momento, encontrarán una infinidad de titulares acusándolo de antisemitismo, racismo, etc, todo por giros mediáticos a frases o “verdades a medias” que se podrían descartar si se dedicara un poco más de tiempo a informarse del tema y menos a criticarlo.

El otro claro ejemplo es el actual presidente de Estados Unidos. Su capacidad para manipular y crear lo que sus asesores llaman “verdades alternas” es realmente impactante, datos que pueden descartarse con una búsqueda rápida en Google son tomados como la absoluta verdad por sus seguidores, e incluso por él mismo. Esa es la situación: la información es correcta e irrefutable y, hasta cierto punto, tienen razón, no porque los datos sean correctos, sino porque los medios la vuelven correcta, inundan cualquier espacio que quede de duda dentro de las mentes con aun más historias hasta que construyen castillos en el aire, pero sin cimientos.

Si, se puede justificar diciendo que son “diferentes puntos de vista”, que hay diferentes tendencias políticas de acuerdo con el periódico, pero si cada noticiero va a hablar sobre su propia verdad: ¿Quién tiene la verdad? ¿Por qué deberían de creerle a cualquiera de ellos? ¿Por qué deberían de creer lo que escribe cualquier autor, incluso, ¿por qué deberían creerme a mí?

La respuesta es que no deberían de creerle a ninguno. No sin primero comparar las notas y examinar en qué coinciden todas las notas que puedan leer, asegurarse de que, de dónde estén sacando los datos, estén comprobados por más que ellos mismos.

Lamentablemente en la actualidad solo nos vamos con el resumen de la noticia, o peor aún, solo con el titular. Las empresas mediáticas siempre van a tener una agenda, no importa la tendencia que tengan, y en estos tiempos es muy incrédulo aquel que crea tener la verdad solo porque leyó una columna o una publicación en Facebook.

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