Sociedad y Política

Mezclando peras con manzanas: lo comercial no va con lo migratorio

por Michael Vadon Donald J. Trump at Marriott Marquis NYC September 7th 2016″by Michael Vadon is licensed under CC BY 2.0

por Nicole Schmidt

Imagínense lo que sería amanecer por la mañana con ganas de hacer una amenaza por Twitter y desestabilizar el orden internacional en consecuencia. Ese es el poder que Donald Trump ha demostrado tener, literalmente en la palma de su mano, desde los tiempos de la última campaña presidencial en EUA.

 Como era de esperarse, México fue otra vez el blanco de los caprichos del inquilino de la Casa Blanca. Esta vez, su estrategia consistió en abordar el problema migratorio  – tema que presidente tras presidente en México y EUA nunca ha logrado consensuarse – amenazando con algo que nada tiene que ver con la migración: la imposición de  aranceles. Estos comenzarían con un 5% a partir del 10 de junio e irían aumentando según la efectividad de las medidas tomadas en México para detener la migración hacia Estados Unidos.

“Estos comenzarían con un 5% a partir del 10 de junio e irían aumentando según la efectividad”

Al día siguiente del anuncio en Twitter, mecanismo diplomático  por excelencia de Trump, nuestro equipo en cancillería ya estaba a las puertas de la Casa Blanca para ver de qué manera se le podía convencer de que recapacitara. En una negociación que duró tres días, México dejó de contener el aliento y celebró que su mayor socio comercial lo tratará con benevolencia. Ya no se impondrían aranceles, siempre y cuando México demostrara ser capaz de bajar significativamente el flujo migratorio en un término de 90 días.

A penas un par de semanas antes de este torbellino de amenazas, el presidente López Obrador junto con la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, anunciaban con bombos y platillos el “Plan de Desarrollo Integral de Centroamérica”. Una estrategia ambiciosa que, de tener el apoyo adecuado, contaría con un potencial trasformador importante en la región.  En el mejor de los casos, este plan podría lograr frenar la migración desde sus causas y hacerlo un asunto de decisión y no de obligación.

A pesar del apoyo institucional de la ONU y del interés de países como Alemania y Japón de fondear este proyecto. México se vio en la penosa encrucijada de quedar bien con su gigante vecino del norte o de seguir con la puesta en marcha de su plan, el cual le tomó más de 6 meses idear entre los países del triángulo norte de Centroamérica y la CEPAL.

Hoy, azorrillados por la amenaza, se nos olvidó que la idea inicial del nuevo gobierno era recibir a la migración centroamericana con una política de puertas abiertas y, en vez de eso, decidimos complacer a Trump movilizando 6,000 elementos  de la Guardia Nacional para detener migrantes.

¿Será que nuestra naciente policía semi militar tiene la capacitación necesaria para tratar a los migrantes?, ¿conocerán los elementos de la Guardia Nacional las leyes migratorias mexicanas?, ¿sabrán cómo fungir como “muralla militar” y respetar los derechos humanos al mismo tiempo? Por supuesto que no. Habrá que recordar el fracaso que fue el “Plan Frontera Sur” cuya enseñanza deberíamos de tener presente hoy más que nunca: enfrentar la migración militarmente no funciona.

“¿conocerán los elementos de la Guardia Nacional las leyes migratorias mexicanas?”

Al final, Donald Trump, con una ambición evidentemente política y pre electoral, demostró a sus constituyentes y al mundo que tiene el poder de hacer reaccionar a México en su favor en cuestión de horas y que su cuenta de Twitter tiene el control de la agenda de nuestra cancillería, de nuestro tipo de cambio, y de nuestras prioridades como nación.

Mientras Centroamérica, la ONU y, hasta hace poco, México querían abordar el complicado fenómeno migratorio con un plan holístico y bien hecho, Trump de un día a otro impone tan sencillamente su modo de lidiar con el estrés migratorio: con muros, discursos de violencia, amenazas y prohibiciones. México, en vez de afianzar el tan deseado y necesario apoyo político y económico de Estados Unidos para el nuevo plan migratorio, se encuentra secundándolo en sus absurdos métodos.

“en la frontera”by gabofr is licensed under CC BY 2.0

No es necesario recalcar más, que no, no creo que esta haya sido la mejor manera de responder a la amenaza arancelaria. El TLCAN sigue vigente y lo propio hubiera sido responder en términos de las reglas e instituciones que aún rigen a Mexico, EUA y Canadá en temas comerciales. Después de todo, los tribunales ad hoc del TLCAN rara vez han fallado en favor de Estados Unidos; México y Canadá normalente ganan en sus demandas contra EUA.

Sí, de no haber reaccionado rápidamente a la amenaza, hubiéramos arriesgado que la imposición de aranceles impactaran fuertemente nuestra economía – y también a la estadounidense –  pero no deja de ser  una pena que nuestra agenda migratoria, que es un tema meramente humanitario, se mueva por el motor de los intereses comerciales. En pocas palabras, no hay que mezclar peras con manzanas, lo comercial es lo comercial y lo migratorio es lo migratorio.

Esperemos que estos sucesos no sienten un precedente perverso en México de bailar al son de Estados Unidos cada que amenace con temas económicos. Esperemos que este falso sentimiento de victoria de haber esquivado una ocurrencia de Trump no nos obligue en futuras ocasiones a replicar esta misma dinámica. Esperemos que nuestra agenda migratoria y de derechos humanos no se deje guiar en el futuro por el miedo y la presión comercial que venga desde el norte.

1 reply »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s