Sociedad y Política

No se vale

Imagen: Canva

por Alejandro Parra López

En recientes fechas, se dio a conocer la noticia del secuestro y asesinato en la Ciudad de México de Norberto Ronquillo, un estudiante universitario de 22 años a punto de graduarse de la licenciatura en mercadotecnia; una vez más, una noticia devastadora y llena de sombríos avances nos recuerda en qué país vivimos. Un país en donde salimos de nuestra casa con rumbo a la universidad, al trabajo, al gimnasio, en fin, a cualquier lugar que se incluya en nuestra rutina, con la esperanza e ilusión de que algún día nuestro esfuerzo tenga frutos y nos permita alcanzar nuestros sueños y metas, pero siempre con la incertidumbre destrozadora que provoca la pregunta: ¿Hoy regresaré a casa?

El conocimiento de esta lamentable noticia causó indignación dentro de la población mexicana, fue una patada cuando ya estábamos en el piso, golpeados, pisoteados y humillados por la delincuencia que nos acecha día con día. Fue un recordatorio de que ya no somos dueños de nuestras vidas ni de nuestra libertad, pues en cualquier día, a cualquier hora y en cualquier lugar, podría pasarnos lo que pasó con Norberto y con muchas víctimas más.

“No se vale que veamos los secuestros y asesinatos como primera plana todos los días desde hace ya varios años”

Por otro lado, el pasado lunes 10 de junio en su conferencia de prensa matutina, el presidente de la república mostró su postura acerca del caso afirmando que “Lamentamos mucho estos casos, nos duelen, lo digo de manera sincera”, para posteriormente organizar un evento en muestra de apoyo a la actual Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum. En el lugar hubo coros de apoyo y risas por parte del mandatario, dándonos así un ejemplo clarísimo de lo que es la hipocresía e incoherencia entre actos y palabras. Tal parece que nuestros gobernantes se preocupan más por la fallida difusión de su imagen, olvidándose que lo que realmente define la misma son las decisiones y el desempeño que éstos realizan; desempeño que, por cierto, en materia de seguridad no va para nada bien.

Con una postura de dolor rotunda y completamente diferente, en medio de la lastimosa y desesperanzadora nube gris que cubre el cielo de la familia y amigos de Norberto, su madre se pronunció con las palabras: “Yo venía a recoger el diploma de mi hijo, el certificado de su licenciatura y ahora me llevo un certificado de defunción y no se vale”. Y no señora, no se vale, de hecho, no se vale en lo absoluto.

No se vale que tengamos que vivir con la eterna preocupación de nuestra propia seguridad. No se vale que es caso tras caso el que sucede en este país y nuestros mandatarios solo hacen referencia a ellos con unas simples palabras. No se vale que veamos los secuestros y asesinatos como primera plana todos los días desde hace ya varios años. No se vale que tengamos que preocuparnos por la vida de nuestros seres queridos. No se vale que nos arruinen la vida de esta manera, no se vale que las madres recojan certificados de defunción de sus hijos.

Tiene toda la razón, señora: No se vale.

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