Sociedad y Política

No todo se basa en la confianza

por Manuel Collazos

Actualmente el Perú está viviendo un ambiente de tensión política entre el poder Ejecutivo y Legislativo que se ha estado alimentando de los últimos acontecimientos relacionados a la inmunidad de parlamentarios y de otros altos funcionarios del Estado.

Lo que conlleva a que el Ejecutivo tome medidas -que algunos consideran desproporcionadas- para presionar al congreso y acelerar la reforma política.

El pasado 28 de mayo, la Comisión Permanente del Congreso del Perú no ratificó la recomendación de acusar al ex fiscal de la Nación, Pedro Chavarry, por el delito de presunta organización criminal por el caso “Los cuellos blancos del puerto”. Con 15 votos en contra y 10 a favor, el grupo de trabajo también decidió no destituir, ni suspender, ni inhabilitar por 10 años de la función pública al ex titular del Ministerio Público. Asimismo, unos días antes, el 16 de mayo, la Comisión de Constitución del Congreso archivó el proyecto de ley de reforma política que planteaba que el Poder Judicial, a través de la Corte Suprema, sea el ente encargado de levantar la inmunidad parlamentaria. Esa decisión fue tomada como un maltrato a la población y una falta de compromiso por parte del presidente de la República; así como también consideró que lo que estaba ocurriendo en el congreso era un “descarado blindaje” y que había un “pacto de impunidad” inaceptable.

Es en ese contexto en el que el presidente de la República del Perú, Martin Vizcarra, confirmó mediante un Mensaje a la Nación el pedido de cuestión de confianza ante el Congreso de la República apelando al respeto del sistema democrático con la finalidad de continuar con la reforma política y la lucha contra la corrupción, incrementando de esta manera los temores de un posible cierre del congreso debido a la incertidumbre política que conllevaría esa acción.

A todo esto, muchos se preguntarán qué es la “cuestión de confianza” y porqué tiene relación con un posible cierre del congreso.

La cuestión de confianza es un recurso institucional que el poder Ejecutivo le solicita al poder Legislativo respecto a una política de gobierno. Según el artículo 133 de la Constitución Política del Perú, el que plantea la cuestión de confianza es el Presidente del Consejo de Ministros. Por tal motivo, al día siguiente del anuncio del Presidente de la República, el Presidente del Consejo de Ministros, Salvador Del Solar, se presentó en el Congreso para formalizar el pedido de cuestión de confianza y fijar una fecha para la sustentación de la misma.

En ese sentido, dada esta situación, se pueden presentar dos escenarios. Uno en el cual el Congreso le otorgue la confianza al Poder Ejecutivo mostrando una postura conciliadora para trabajar en conjunto por las reformas políticas -por más que existan algunas discrepancias en la forma en cómo han sido planteadas-, y por otro lado, el segundo escenario ocurriría si es que el Congreso rechaza el pedido de confianza, forzando la renuncia del gabinete de ministros y dándole la potestad al Presidente de la República de disolver el Congreso y convocar a elecciones congresales para un nuevo congreso dentro de los 4 meses posteriores a la fecha de disolución.

Este último escenario sería factible debido a que en setiembre del 2017 el Congreso le negó la confianza al gabinete de ministros que presidió Fernando Zavala durante el mandato de Pedro Pablo Kuczynski; y por lo tanto, sería el segundo Consejo de Ministros al cual se le rechaza la confianza dentro del mismo periodo presidencial.

En caso ocurra lo último, el ambiente político peruano se encontraría en una situación de total incertidumbre, ya que hay que tener en cuenta que solo quedaría la Comisión Permanente del Congreso que en su mayoría está compuesta por miembros del partido de Fuerza Popular, siendo partido de oposición más importante y más renuente a concertar con el gobierno, complicando aún más el avance de las reformas políticas y teniendo en cuenta que para ese entonces la prioridad de la agenda nacional sería la convocatoria a elecciones congresales.

En suma, la situación en la cual se encuentra la política peruana evidencia la poca aptitud que tienen ambos poderes del Estado para propiciar el diálogo y además, producto a esa carencia, nos han llevado a una situación en la cual parecería que solo habría un ganador, cuando en realidad lo más importante es que estamos perdiendo tiempo para llegar al bicentenario del Perú, no solo trabajando por la reforma política, sino también por reformas en educación, salud y transporte.

Para mirar al largo plazo, no basta con la confianza.

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