Ciencia y Tecnología

Sexo, amor y robots

por Franco Escobar

Un hombre buscaba a la mujer perfecta para casarse con ella. Al no encontrarla, frustrado, decidió esculpir una estatua de marfil basada en ella y se enamoró tanto de su creación que Afrodita le permitió que cobrara vida y le dijo: “Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal”.

            Lo anterior viene de una obra literaria de la antigua Roma (Las metamorfosis), en la que podemos ver que los lazos emocionales y sexuales hacia objetos inanimados forman parte de nuestra historia desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, se dice que los primeros muñecos sexuales se llamaban “Dame de Voyage” (hechos con prendas de ropa) y eran usados por marineros para acompañarlos en sus largos viajes. Y también se cree que algunos guerreros griegos daban a sus esposas un dildo de pan para los tiempos de guerra.  Sin embargo, aunque algunas réplicas de genitales datan de hace 30,000 años, muchas eran utilizadas para ceremonias comunitarias, ritos espirituales, amuletos de fertilidad y no necesariamente con fines sexuales. 

Por ello, de la misma manera en que algunos niños crean lazos emocionales con sus juguetes, cobijas y otros objetos, los adultos también tienden a desarrollar alguna relación emocional con sus instrumentos musicales, computadoras y, por supuesto, con sus juguetes sexuales u otros objetos.

            Lo interesante de los muñecos sexuales es que van más allá de ser un simple juguete porque representan la encarnación plástica de otro ser humano. Por lo tanto, la propensión a generar un lazo emocional se intensifica. No es raro que los dueños de estos muñecos busquen atribuirles alguna historia sobre su origen, personalidad y carácter (como en la película “Lars and the Real Girl”).

Luego entonces, los horizontes se expanden cuando consideramos que un robot ya puede programarse con inteligencia artificial. Lo que significa que le puedes poner un software como el de Siri o Alexa a tu muñeco sexual para que aprenda más sobre ti con cada interacción.

            Hoy en día, Abyss Creations vende muñecos que pueden ser programados para configurar diferentes personalidades. Puedes agregar un poco de humor, flirteo, inteligencia, cariño, etcétera. También es posible configurar dos personalidades diferentes e independientes en el mismo muñeco, que aprenderán sobre tus gustos y necesidades mientras más los utilices. Además, no necesitas al muñeco físicamente para interactuar con él, porque puedes conectarlo a una aplicación en tu celular o laptop, y que te permitirá interacciones digitales a distancia por una membresía de 20 dólares al año.

            El debate sobre los amantes digitales o artificiales es inmenso. Por un lado, hay académicos que creen que estos robots podrían servir de terapia para personas de la tercera edad que aún buscan una vida sexual activa, pero no pueden tenerla en el asilo. O para personas que no son vistas como sexualmente atractivas, de acuerdo con los estereotipos sociales. Incluso se argumenta que podrían servir para tratar psicológicamente a agresores sexuales.

Por otro lado, hay quienes temen las consecuencias de la unilateralidad de estas interacciones. Es decir, el hecho de que el software está diseñado para complacer y dar placer al usuario sin pedir nada a cambio, porque puede configurarse para no tener necesidades sociales. Por ejemplo, se cree que lo anterior puede exacerbar perversiones sexuales ya existentes, como la posible demanda y oferta de muñecos con forma de niños o la apariencia de algún familiar, amigo o conocido sin su consentimiento. A otros les preocupa la privacidad de los usuarios, puesto que los datos sobre quién usa los muñecos, qué días y a qué hora, cómo los usan y qué les dicen al usar el micrófono, podrían venderse de la misma manera que Google, Amazon y Facebook venden nuestra información a otras compañias. Sin mencionar los riesgos de posibles ataques cibernéticos o hackers tratando de acceder a las cámaras en los ojos del muñeco.

            Hay problemas complejos relacionados con el famoso efecto tamagochi y el desarrollo de nuevas tecnologías. Tenemos el caso de Akihiko Kondo que se casó con un holograma en Japón y que quizás en algún momento decida transferir su personalidad a un muñeco de silicón. El mercado de estos muñecos inteligentes sigue creciendo y probablemente nuestras interacciones con productos similares serán más y más frecuentes.

Fuentes:

  • Filtración de datos privados por uso de vibradores:

https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/8224842/03/17/Cuando-los-vibradores-te-espian-multa-de-4-millones-a-una-empresa-que-registraba-el-uso-de-sus-consoladores.html

  • Matrimonio con holograma en Japón:

https://elpais.com/internacional/2018/11/14/mundo_global/1542206063_722182.html

  • Video sobre muñecos sexuales (Abyss Creations – Harmony/Male Sex Dolls):
  • Entrevista Kate Devlin. Especialista y autora de “Turned On – Science Sex and Robots):

https://www.npr.org/2019/03/08/701632247/love-sex-and-robots

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