Sociedad y Política

No se dice qué, se dice mande

por Franco Escobar

El Índice de Distancia al Poder trata de medir el respeto y aceptación que una cultura, o un país, le tiene a la autoridad. En México, casi siempre tenemos un orden jerárquico en las organizaciones, empresas y el gobierno, de modo que cada quien tiene un lugar específico dotado de cierto poder. Aquellos que concentran el poder fungen como autócratas benévolos que mandan y ponen orden, mientras que los subordinados deben esperar a que se les diga qué hacer y de qué manera.

            Podemos ver esta distancia al poder en nuestro lenguaje. Por ejemplo, desde pequeños se nos enseña a respetar a los adultos, a los maestros y a nuestros superiores, usando la palabra “Usted” (que tiene una conjugación específica de los verbos) y ciertas formalidades como el famoso: “No se dice “qué”, se dice “mande.”

            Estas formalidades tienen consecuencias complejas. Por ejemplo, si yo no estoy de acuerdo con algo que mi superior hizo, hace o hará, es complicado decirle que pienso que está equivocado. Como subordinado, yo no puedo saber más que el maestro, el doctor, el funcionario, etcétera. Me vería mal al decir: “Buenas tardes Embajador, ¿Cómo estás? pienso que lo que dijiste la semana pasada está incorrecto.” ¿Verdad?

El sentirse incómodos para comunicar errores y el que cambiemos la manera de decir las cosas se conoce como Discurso Mitigado. Es decir, minimizamos el verdadero significado de lo que queremos decir, porque nos da vergüenza, miedo, o porque estamos ante alguna autoridad. Si quieres que tu Jefe en el trabajo te haga un favor, normalmente no dices: “Necesito esto para el Lunes.” Decimos: “No se preocupe si es mucha molestia, pero si es que Usted tiene la oportunidad de hacer esto durante el fin de semana, estaría maravilloso.” La mitigación del discurso puede convertirse en un peligro en algunas situaciones.

Entre 1988 y 1998, la tasa de catástrofes en aviones estadounidenses de American Airlines era de 0.27 por cada millón de despegues. Es decir, un avión accidentado por cada cuatro millones de vuelos (cifra que también era promedio general en el mundo). Por el contrario, para la aerolínea Korean Air, la tasa era de 4.79 accidentes por cada millón de despegues. Una tasa 17 veces más alta. La reputación de los vuelos coreanos estaba por los suelos.

Los pilotos coreanos tenían un entrenamiento de primera clase y muchas horas de experiencia volando. Estaban bien capacitados para hacer su trabajo. Los aviones tampoco eran chatarras inservibles y baratas que causaban problemas. Normalmente, los accidentes aéreos ocurren por la presencia de muchos pequeños errores no solucionados en cadena, y nunca es un sólo fallo en el motor que causa una explosión como vemos en las películas.

¿Cuál era el problema entonces? Aparentemente el lenguaje. A principios del año 2000, todos los pilotos Coreanos fueron forzados a usar el Inglés como lenguaje único para todo tipo de comunicación. El Inglés es un idioma con una baja distancia al poder, principalmente porque solamente existe el “You” para hablar con la persona enfrente de ti. El Coreano tiene seis niveles de comunicación que dependen de la intimidad, familiaridad, formalidad, entre otras cosas.  Al cambiar el idioma, los accidentes aéreos dejaron de ocurrir fuera del promedio y la aerolínea recuperó su reputación.

Antes de concluir con este artículo, creo que vale la pena preguntarnos: ¿Debemos dirigirnos con respeto, usando la palabra “Usted” a las personas que son mayores que nosotros? ¿A aquellos con un puesto de “autoridad” (P.e. el Presidente)? ¿Y si son nuestros maestros? ¿Nuestros suegros? ¿Nuestros jefes en el trabajo?

            Vale la pena reflexionar al respecto, porque nuestro trabajo podría ser en un avión. Tratar a alguien como mi superior solo por que su etiqueta laboral, familiar o social puede tener consecuencias negativas. Tal vez haya consecuencias positivas también a considerar. ¿Pero entonces en qué punto nace o debería nacer dicho respeto? ¿Deberíamos considerar deshacernos del “Usted”  y mostrar respeto de otras formas? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?

Nota: Al pie de este artículo puedes mirar los primeros segundos del video de una entrevista entre Aristegui y Andrés Manuel López Obrador, como un buen ejemplo de las implicaciones que tiene nuestro lenguaje con el uso del “Usted”. También, puedes ver una animación sobre los 205 mil vuelos registrados por Flightradar24 en un solo día. Finalmente, mucha de esta información se encuentra contenida en un libro de Malcolm Gladwell llamado Fuera de Serie y cuenta con referencias académicas de lo discutido en este artículo.

Fuentes y recursos:

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