Ciencia y Tecnología

El queso nos hace inteligentes

Así como lo escuchó. Se ha encontrado una relación importante entre el aumento del consumo de queso y el otorgamiento de doctorados en matemáticas y diversas ingenierías. Esto se confirma gracias a los estudios realizados entre 2000 y 2009 por la National Science Foundation y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). En otras palabras, como sociedad, mientras más queso se consume, seremos más inteligentes.

¡Un momento! Antes de que vaya a invertir el resto de su salario en queso, permítame aclarar algo. Estadísticamente, esta afirmación es cierta; sin embargo, esto es un ejemplo de correlación, no causalidad. En otras palabras, no hay una relación directa entre el consumo de queso y el otorgamiento de doctorados. Correlación no es más que un término científico para decir coincidencia; causalidad, por otra parte, es un término utilizado para decir que algo es una causa o razón de otra cosa. Estadísticamente es cierto que, al mismo tiempo que aumentó el consumo de queso, aumentó la cantidad de otorgamientos de doctorados, pero una cosa no tiene que ver con la otra.

Estadísticamente, esta afirmación es cierta; sin embargo, esto es un ejemplo de correlación, no causalidad

Es muy fácil encontrar artículos donde se confunden correlaciones con causalidades. Por ejemplo, seguramente se ha encontrado con alguna publicación en Facebook que asegura que las personas inteligentes beben más alcohol, consumen más drogas, tienen más sexo, se acuestan tarde, son desordenados, solitarios, tienen gatos y demás barrabasadas que hasta da flojera enlistar. Estas afirmaciones no hacen más que justificar las actitudes propias. Como le decía, una cosa no tiene que ver con la otra. Correlación no implica causalidad.

Aún no se sabe con certeza qué factores afectan directamente la inteligencia de una persona. Es como si se realizara un estudio entre doctores en México y se descubriera que la mayoría consume picante. Dependiendo de los números, podría ser estadísticamente válido decir que hay una correlación entre el consumo de picante y las personas que tienen doctorado, pero esto no quiere decir que su hijo va a tener un doctorado por el simple hecho de comer picante, así que: “baje ese habanero, señora”.

Otro ejemplo. Usted recordará el personaje del sombrerero loco de Alicia en el País de las Maravillas. Este personaje está basado en la realidad. A finales del siglo XIX se creía que los sombrereros solían estar locos y que tenían un comportamiento muy extraño. Fue hasta el final del siglo pasado que, gracias a los avances realizados en bioquímica y medicina, se pudo determinar que el pegamento que utilizaban estos artesanos en aquellas épocas tenía altas concentraciones de compuestos ricos en mercurio, lo cual los intoxicaba crónicamente hasta acabar con sus facultades mentales. No se trataba de que a los enfermos mentales les gustara fabricar sombreros, se trataba de artesanos que usaban un pegamento que funcionaba muy bien para hacer sombreros, pero no tenían las medidas de seguridad para usarlo.

La determinación de causalidades es una de las funciones de la ciencia. Algunas veces las correlaciones pueden dar ideas sobre las cuales hacer investigación y determinar causalidades, pero por sí mismas no son conclusiones. Un buen ejemplo es la famosa paradoja francesa. De acuerdo con la teoría nutricional generalmente aceptada, el consumo constante de grandes cantidades de grasas saturadas incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares; sin embargo, la incidencia de estos padecimientos en Francia es mucho menor que en otros países a pesar de que la dieta del francés promedio es más rica en grasas saturadas, las cuales suelen estar en los quesos que comen con frecuencia. Muchos investigadores han propuesto explicaciones para esta anomalía, por ejemplo, hay quienes afirman que los franceses beben mucho vino tinto y que los antioxidantes presentes en este contrarrestan las grasas saturadas en su dieta. Aunque esto es estadísticamente correcto por tratarse de una correlación, se necesita una investigación rigurosa y revisada por pares para determinar causalidad, porque existen varios otros factores igualmente válidos que pueden influir en la ecuación como el sedentarismo, consumo de distintos tipos de quesos, etcétera.

Correlación no implica causalidad

Si usted quiere más ejemplos de correlación, existe el sitio Spurious correlations (http://tylervigen.com/spurious-correlations), donde encontrará ejemplos como el aumento en la cantidad de dinero que los Estados Unidos invierte en ciencia, espacio y tecnología y los suicidios por ahorcamiento, estrangulación y sofocación. Solo recuerde: “correlación no implica causalidad”. Repítaselo como mantra.

spurious

Textos de Erick Coy

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