Ciencia y Tecnología

NO HAY CURA PARA EL SIDA… aún

“¡Aleluya! ¡Por fin se eliminó el VIH de 6 pacientes!” fue la noticia que se esparció como conjuntivitis en kinder estos últimos días, particularmente en las redes sociales. Se pudo observar al típico iluminado reclamando “¿por qué esto no se hace tan famoso como inserte tema controversial aquí? Como no se trata de un futbolista, nadie lo difunde”. Múltiples medios, por ejemplo, Excelsior, reportaron: “científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona y del Hospital Gregorio Marañón de Madrid lograron que seis pacientes infectados por el VIH hayan eliminado el virus de su sangre y tejidos tras ser sometidos a trasplantes de células madre”. Sin duda, esta noticia representa un parteaguas en la historia de la medicina… lástima que solo es una exageración causada por malinterpretar los resultados de la investigación española.

Esto es ridículo. Se trata de la gran pandemia del siglo XX y este tipo de noticias solo provoca que la gente llegue a pensar que ahora puede curarse como si se tratara de una gripe. Habiendo aproximadamente 37 millones de personas en el mundo, el equivalente a poco más de 4 ciudades de México, que sufren de este padecimiento, sin contar sus familiares y amistades que son afectados de manera indirecta, es muy irresponsable ilusionarlas con una investigación que no desarrolló un tratamiento para eliminar el VIH, vendiéndoles la idea de que sí lo hace.

Este malentendido es provocado, principalmente, por el desconocimiento de la diferencia entre ciencia básica y ciencia aplicada. La primera consiste en realizar investigaciones para profundizar el conocimiento sobre algo; por otra parte, la segunda realiza investigación para concretar un uso práctico de los conocimientos encontrados por la ciencia básica. En este caso, la investigación se trata de ciencia básica, no aplicada.

Antes de aclarar la confusión, es necesario entender el funcionamiento del VIH. Cuando las células del sistema inmunológico son infectadas, algunas lo reproducen de manera activa y otras no. Las células vivas infectadas que no reproducen el virus forman parte del “reservorio de VIH latente”. Dichas células no son afectadas por los medicamentos antirretrovirales, por lo que la presencia del virus aumenta en una persona que deja el tratamiento.

Entrando en materia, el estudio que realizaron la Dra. Maria Salgado y sus colegas se enfocó en estudiar una alternativa que busca eliminar el reservorio de VIH latente. Cabe resaltar que este método tiene el potencial de hacerlo, pero aún se desconoce su funcionamiento, de ahí el por qué esta investigación se califica como ciencia básica.

Habiendo aproximadamente 37 millones de personas en el mundo, el equivalente a poco más de 4 ciudades de México, que sufren de este padecimiento, sin contar sus familiares y amistades que son afectados de manera indirecta, es muy irresponsable ilusionarlas con una investigación que no desarrolló un tratamiento para eliminar el VIH, vendiéndoles la idea de que sí lo hace

El tratamiento consiste en un trasplante de células madre formadoras de sangre. Para empezar, el donador debe tener una mutación genética especial que ofrece resistencia al VIH; además, dicho procedimiento se realiza únicamente en pacientes que padecen enfermedades hematológicas, es decir, de la sangre, ya que tiene una alta probabilidad de matar al paciente; de hecho, de los 23 sujetos, 13 fallecieron en los dos primeros años. De los 10 restantes, solo 7 sobrevivieron. Finalmente, el tratamiento no sustituye la acción de los medicamentos antirretrovirales. El riesgo es demasiado alto como para ofrecerlo masivamente.

De los 7 pacientes que sobrevivieron y mantuvieron su tratamiento, uno presentó niveles bajísimos de anticuerpos de VIH y al resto no se les detectó presencia del virus; sin embargo, esto no significa que haya sido eliminado por completo, es decir, es tan baja que la tecnología disponible no tiene capacidad de detectarla. Es similar a que un individuo suponga que no hay arañas en su recámara solo porque no pude verlas.

Esta investigación es, sin duda, un gran avance para encontrar un tratamiento que pueda curar el SIDA; sin embargo, no es una cura, ni se ha comprobado que elimine el VIH, como se ha repetido hasta el cansancio. Ante el fácil acceso a la información, casos como este se van a repetir. Para evitar malentendidos, es recomendable invertir 5 minutos en revisar las fuentes de esta información; si esto no ha sido publicado por ninguna asociación médica, universidades o centros de investigación, es muy probable que esta afirmación no sea cierta. Comprobando de la misma forma, que quienes replican esta información no han consultado expertos en el tema y solo leyeron el título de la investigación… y mal.

Texto de Erick Coy

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