Sociedad y Política

¡Es el momento de usar la copa menstrual!

Martha María Montes de Oca

Politóloga por la UDLAP. Activista e investigadora en temas de feminismo y proyectos sociales

Si creías que el tema de las copas menstruales está de moda, quiero decirte que para nada es algo reciente. Se tiene registro que las primeras copas rudimentarias son del año 1867; sin embargo es cierto que el auge de su producción fue hasta 1930.

Redactaré entonces, sin ningún tabú, una breve investigación que hice alrededor de la copa menstrual.

La mayoría de las copas hoy en día están hechas de silicon quirúrgico, pero pueden ser también de látex o silicona, (aunque ya son menos comunes estos materiales), este dato es muy importante ya que prueba que en vez de absorber, como hacen las toallas o tampones, solo acumula la sangre. El riesgo de absorber está en que se crea resequedad vaginal.

Su periodo de vida es de 10 años, lo que me lleva al siguiente tema de la copa: datos duros. Se estima que en promedio una mujer ocupa durante toda su vida hasta 13 mil toallas higiénicas; por la parte económica una mujer en México puede llegar a gastar ¡hasta 30 mil pesos! por todos los años en los que utilizó toallas. Por su parte, el costo inicial de una copa puede parecer elevado, ronda entre 300 y 600 pesos dependiendo la marca, pero si comparamos su tiempo de vida y costo contra el costo y número de toallas que ocupamos, la balanza apunta a que la copa le gana a las toallas.

Existen varios miedos alrededor de la copa que iré desmintiendo de forma muy minuciosa.

Miedo al SST – Síndrome de Shock Tóxico. La copa es hipoalergénica, es decir el riesgo a causar alergia es mínimo, casi nulo. Por otro lado, su fabricación es vigilada por estándares sanitarios internacionales; contrarios a la fabricación de tampones o toallas cuyos materiales han sido etiquetados como cancerígenos por la Organización Mundial de la Salud; sumado a esto también está el impacto ambiental por los químicos con que los fabrican.

Miedo al uso de la copa siendo virgen. Hay muchos datos falsos sobre la copa y virginidad o sobre cómo podría afectar al himen. Primero, el himen NO es una especie de “tela” que se rompe y desaparece, es de hecho, una membrana flexible que se extiende y contrae pero que siempre está ahí. Y si bien no es lo mismo el tamaño del orificio que tiene nuestro himen antes de tener relaciones sexuales o tener hijos tampoco afecta el uso de la copa a extenderlo. Es por eso que existen muchos tamaños de copas para diferentes tipos y tamaños de vaginas.

Miedo a que se pierda dentro de ti. Una vez que te explican cómo funciona la técnica de doblar la copa e insertarla en la vagina lo primero que piensas es el miedo de cómo sacarla. Esto se resuelve simplemente con la práctica. Y es por eso que para finalizar mi texto dejaré una guía de uso.

Miedo al contacto con la sangre. Este es uno de los principales, el miedo a tocarnos o introducir algo, miedo de tocar la sangre de cuando menstruamos. El usar la copa te irá quitando muchos temas tabú alrededor de tu cuerpo y tu menstruación, así como dejar de sentir asco por ella (o por fluidos de tu propio cuerpo).

De las ventajas podría destacar el ahorro de dinero, el no tener que cambiarla constantemente ya que puedes hacerlo cada 8 horas o más si así lo necesitas. Otra ventaja es no tener el problema de los olores o  el no sentir incomodidad al traerla.

Las invito a que no lo dejen para después, compren ya su copa, cuiden al planeta pero también cuídense ustedes.

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